Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE VII. The same. Another part of the Plain.
Capítulo 448 de 818 · 1 min de lectura
Alaridos. Entra Macbeth.
MACBETH. Me han atado a una estaca. No puedo huir, sino que, como un oso, debo enfrentar la lucha.—¿Quién es aquel que no ha nacido de mujer? A tal hombre debo temerle, o a ninguno.
Entra el joven Siward.
JOVEN SIWARD. ¿Cuál es tu nombre?
MACBETH. Temerás oírlo.
JOVEN SIWARD. No; aunque te llames con un nombre más ardiente que cualquiera en el infierno.
MACBETH. Mi nombre es Macbeth.
JOVEN SIWARD. Ni el mismo diablo podría pronunciar un título más odioso para mis oídos.
MACBETH. Ni tampoco más temible.
JOVEN SIWARD. Mientes, aborrecido tirano. Con mi espada probaré la falsedad de tus palabras.
[Pelean, y el joven Siward es muerto.]
MACBETH. Naciste de mujer. Pero las espadas me hacen sonreír, las armas me provocan risa, blandidas por hombres nacidos de mujer.
[Sale.]
Alaridos. Entra Macduff.
MACDUFF. Por ahí va el ruido.—¡Tirano, muestra tu rostro! Si has muerto y no por mi mano, los fantasmas de mi esposa e hijos me perseguirán siempre. No puedo atacar a miserables soldados, cuyas armas son alquiladas. O tú, Macbeth, o mi espada, con filo intacto, volverá a su vaina sin haber sido usada. Allí deberías estar; por este gran estrépito, parece que uno de gran renombre es anunciado. ¡Déjame encontrarlo, Fortuna! Y no pido más.
[Sale. Alaridos.]
Entran Malcolm y el viejo Siward.
SIWARD. Por aquí, mi señor;—el castillo se rinde sin resistencia: La gente del tirano pelea en ambos bandos; Los nobles thanes luchan valientemente en la guerra, El día casi se proclama vuestro, Y queda poco por hacer.
MALCOLM. Nos hemos topado con enemigos Que luchan a nuestro lado.
SIWARD. Entre, señor, al castillo.
[Salen. Alaridos.]



