Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE II. The same. A room in the Duke’s palace
Capítulo 775 de 818 · 2 min de lectura
Entran Thurio, Proteo y Julia.
THURIO. Señor Proteo, ¿qué dice Silvia sobre mi propuesta?
PROTEO. Oh, señor, la encuentro más amable que antes, y sin embargo, pone reparos a su persona.
THURIO. ¿Qué? ¿Que mi pierna es demasiado larga?
PROTEO. No, que es demasiado corta.
THURIO. Usaré una bota para hacerla algo más redonda.
JULIA. [Aparte.] Pero el amor no se puede forzar hacia lo que detesta.
THURIO. ¿Qué dice de mi rostro?
PROTEO. Dice que es un rostro hermoso.
THURIO. No, entonces la coqueta miente; mi rostro es moreno.
PROTEO. Pero las perlas son hermosas; y el viejo dicho es: “Los hombres morenos son perlas en los ojos de las bellas damas.”
JULIA. [Aparte.] Es cierto, perlas que ciegan los ojos de las damas, pues yo preferiría cerrar los ojos antes que mirarlos.
THURIO. ¿Qué opina de mi conversación?
PROTEO. Mal, cuando usted habla de guerra.
THURIO. Pero bien cuando hablo de amor y de paz.
JULIA. [Aparte.] Pero mejor aún, cuando usted guarda silencio.
THURIO. ¿Qué dice de mi valor?
PROTEO. Oh, señor, de eso no tiene ninguna duda.
JULIA. [Aparte.] No la necesita, cuando sabe que es cobardía.
THURIO. ¿Qué dice de mi linaje?
PROTEO. Que proviene de buena familia.
JULIA. [Aparte.] Cierto, de un caballero a un necio.
THURIO. ¿Considera mis posesiones?
PROTEO. Oh, sí, y las compadece.
THURIO. ¿Por qué motivo?
JULIA. [Aparte.] Porque semejante asno las posea.
PROTEO. Porque están arrendadas.
JULIA. Aquí viene el Duque.
Entra el Duque.
DUQUE. ¿Qué hay, señor Proteo? ¿Qué hay, Thurio? ¿Alguno de ustedes ha visto últimamente al señor Eglamour?
THURIO. Yo no.
PROTEO. Ni yo.
DUQUE. ¿Han visto a mi hija?
PROTEO. Tampoco.
DUQUE. Entonces, ha huido con ese plebeyo Valentín, y Eglamour la acompaña. Es cierto, pues el fraile Lorenzo los encontró a ambos mientras hacía penitencia en el bosque; a él lo reconoció bien, y sospechó que era ella, pero al estar enmascarada, no estaba seguro. Además, ella pensaba confesarse esta tarde en la celda de Patricio, y allí no se encontraba. Estas evidencias confirman su huida. Por lo tanto, les ruego que no se detengan a conversar, sino que monten de inmediato y me encuentren al pie de la montaña que conduce hacia Mantua, adonde han huido. Apresúrense, dulces caballeros, y síganme.
[Sale.]
THURIO. Así es como una muchacha caprichosa rechaza su fortuna cuando la sigue. Iré tras ellos, más para vengarme de Eglamour que por amor a la imprudente Silvia.
[Sale.]
PROTEO. Y yo la seguiré, más por amor a Silvia que por odio a Eglamour, que la acompaña.
[Sale.]
JULIA. Y yo la seguiré, más para contrariar ese amor que por odio a Silvia, que se ha ido por amor.
[Sale.]



