Hamlet · William Shakespeare

ESCENA VII

Capítulo 54 de 80 · 1 min de lectura

CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO

CLAUDIO.—Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se dilate un punto. Quiero verle fuera de aquí esta noche. Partid. Cuanto es necesario á esta comisión, está sellado y pronto. Id, no os detengáis. (Vanse Ricardo y Guillermo.) Y tú, Inglaterra, si en algo estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqués, y en dócil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecución de mi suprema voluntad, que por cartas escritas á este fin te pide con la mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para mí una fiebre ardiente, y tú sola puedes aliviarme. Hazlo así, Inglaterra, y hasta que sepa que descargaste el golpe, por más feliz que mi suerte sea, no se restablecerán en mi corazón la tranquilidad ni la alegría.