La Odisea · Homer
2) Hijo atribuído á Idomeneo por Ulises en la fingida relación
Capítulo 8 de 12 · 11 min de lectura
que hace este héroe á Minerva transfigurada en joven pastor, XIII, 259 y 260.
ORTIGIA (Ὀρτυγίη): Isla fabulosa junto á Siria ó, según otros, isleta cercana á Delos, V, 123; XV, 404.
OSA (Ὄσσα): Monte de Tesalia, XI, 315.
OTO (Ὦτος): Hijo de Ifimedia y de Aloeo ó de Neptuno. Él y su hermano Efialtes fueron los hombres más altos de su tiempo, si se exceptúa á Orión; amenazaron á los dioses; y quisieron poner encima del Olimpo el Osa y arriba el Pelión para escalar el cielo, y lo hubieran conseguido si Júpiter no les hubiese dado muerte, XI, 305 á 320.
PAFOS (Πάφος) Ciudad de Chipre, VIII, 363.
PALAS (Παλλάς): Epíteto de Minerva, I, 125, 252, 327; II, 405; III, 29, 42, 222, 385; IV, 289, 828; VI, 233, 328; VII, 37; VIII, 7; XI, 547; XIII, 190, 252, 300, 371; XV, 1; XIX, 33; XX, 345; XXIII, 160; XXIV, 520, 547.
PANDÁREO (Πανδάρεος): Hijo de Mérope y de Merops ó de Mercurio. Su hija Aedón, transformada en ruiseñor, canta llorando á Ítilo, el vástago que tuvo del rey Zeto, XIX, 518; cuando las hijas de Pandáreo se quedaron huérfanas, criólas Venus con queso, miel y vino, y las favorecieron Juno, Diana y Minerva; pero, mientras Venus iba á pedir para ellas florecientes nupcias, arrebatáronlas las Harpías y las dieron á las Furias como esclavas, XX, 66 á 78.
PANOPEO (Πανοπεύς): Ciudad de Fócide, XI, 581.
PARNASO (Παρνησός): Monte de Beocia, XIX, 394, 411, 432; XXI, 220; XXIV, 332.
PATROCLO (Πάτροκλος): Hijo de Menetio y compañero predilecto de Aquiles. Néstor le llama consejero igual á los dioses al nombrarle entre los que murieron en Troya, III, 110; el alma de Patroclo se le aparece á Ulises en el Orco, XI, 468; la misma está con Aquiles, Antíloco y Ayax cuando llegan al Orco las almas de los pretendientes, XXIV, 16; los restos de Patroclo fueron depositados en una urna de oro, juntamente con los de Aquiles, XXIV, 77.
PEANTE (Ποιάντος υἱός = hijo de Peante). Padre de Filoctetes, el célebre arquero, III, 190.
PELEO (Πηλεύς): Rey de los mirmidones, hijo de Éaco, marido de Tetis y padre de Aquiles, XI, 478; XXIV, 36. El alma de Aquiles pregunta á Ulises si Peleo conserva la dignidad real entre los mirmidones, XI, 494 y 495, y Ulises responde que nada sabe del mismo, XI, 505.
PELIAS (Πελίας): Hijo de Neptuno y de Tiro, hermano de Neleo y padre de Alcestes. Vivió en Yaolco, XI, 235 á 257.
PELIDA (Πηλείδης y Πηλείων): Hijo de Peleo. Nombre patronímico de Aquiles, V, 310; VIII, 75; XI, 467, 470, 551, 557; XXIV, 15, 18, 23.
PELIÓN (Πήλιον): Monte de Tesalia, XI, 316.
PENÉLOPE (Πηνελόπεια): Hija de Icario y de Peribea, hermana de Iftima y de cinco varones, esposa castísima de Ulises y madre de Telémaco. Dice Mentes (Minerva) á Telémaco que los dioses no deben de haber dispuesto que su linaje sea obscuro cuando Penélope lo ha parido cual es, I, 221 á 223; Penélope oye cantar á Femio la vuelta de los aqueos, baja de su habitación, con dos esclavas, pide al aedo que cambie de asunto, oye las palabras que le dice Telémaco, vuelve á su cuarto y llora por Ulises, I, 328 á 364; los pretendientes mueven alboroto, deseando acostarse con Penélope, I, 365 y 366; Penélope daba esperanzas á todos los pretendientes, les dijo que aguardaran á que labrase un sudario para Laertes, y por la noche deshacía lo tejido durante el día hasta que aquéllos la sorprendieron destejiendo la tela y hubo de acabarla, mal de su grado, II, 91 á 110; XIX, 137 á 156; XXIV, 126 á 146; aconseja Antínoo á Telémaco que Penélope vuelva al palacio de su padre, donde le prepararán el casamiento, pues de lo contrario los pretendientes no se retirarán y arruinarán la casa, aunque ella alcance inmensa gloria, II, 113 á 126; dice Méntor (Minerva) á Telémaco que si no es hijo de Ulises y de Penélope no realizará el viaje á Pilos y á Esparta, II, 274 y 275; dice Menelao que seguramente Laertes, Penélope y Telémaco lloran por Ulises, IV, 110 á 112; Penélope se entera de la partida de Telémaco y de la conspiración de los pretendientes para matarlo, llora, se queja porque las esclavas no la han avisado, y quiere mandar un recado á Laertes; Euriclea se disculpa y le aconseja que suba á lo alto de la casa y ofrezca un sacrificio á Minerva; Penélope lo hace así, se adormece y Minerva le envía un fantasma para decirle que Telémaco volverá sano y salvo; despierta Penélope y se huelga del ensueño que ha tenido, IV, 675 á 841; dice Ulises á Calipso que, con efecto, Penélope es inferior á la ninfa en belleza y en estatura, V, 215 á 218; dice Agamenón á Ulises, en el Orco, que no ha de temer la muerte de parte de Penélope, á quien dejaron recién casada al partir para la guerra, pues es muy sensata y razonable, XI, 444 á 448; encarga Minerva á Ulises que se llegue ante todo al porquerizo, que le tiene afecto y adora á su hijo y á Penélope, XIII, 404 á 406; dice Eumeo que desea la vuelta de Ulises, como Penélope, Laertes y Telémaco, XIV, 171 á 173; dice Eumeo que sólo va á la ciudad cuando le llama Penélope porque le traen alguna noticia, XIV, 372 á 374; encarga Minerva á Telémaco que, cuando llegue á la majada del porquerizo, lo envíe á decirle á Penélope que ha llegado de Pilos, XV, 40 á 42; dice el mendigo (Ulises) á Eumeo, que desea ir á comunicar nuevas á Penélope, XV, 314; ordena Telémaco á Eumeo que vaya á decirle á Penélope que ha llegado sano y salvo de Pilos, XVI, 130 y 131; manda Ulises á su hijo, al dársele á conocer, que nadie sepa su llegada, ni siquiera Penélope, XVI, 301 á 303; los compañeros de Telémaco, al llegar á la ciudad, envían un heraldo á Penélope para anunciarle la vuelta de su hijo, encuéntranse el heraldo y el porquerizo y ambos dan la noticia á la reina, XVI, 328 á 341; Anfínomo es el pretendiente más grato á Penélope, XVI, 396 y 397; Penélope decide mostrarse á los pretendientes, increpa á Antínoo porque quiere matar á Telémaco, oye á Eurímaco que intenta tranquilizarla, y vuelve á su habitación donde llora por Ulises, XVI, 409 á 451; Minerva transforma nuevamente á Ulises en mendigo para evitar que Eumeo, al reconocerle, vaya á anunciárselo á Penélope, XVI, 455 á 459; al llegar Telémaco al palacio, sale de su cuarto Penélope, que parece Diana ó Venus, le besa sollozando, le pide que le cuente lo que ha visto y, por su consejo, hace voto de sacrificar perfectas hecatombes á los dioses si Júpiter permite que se cumpla la venganza, XVII, 36 á 60; Penélope se sienta junto á la mesa donde comen Telémaco y Teoclímeno, hácele el primero una relación de su viaje á Pilos y á Esparta, vaticina el segundo la vuelta de Ulises, y Penélope le dice que le haría muchos regalos si la predicción se cumpliese, XVII, 101 á 165; dice Eumeo que no se preocupa porque Antínoo sea áspero con él, mientras le vivan en el palacio Penélope y Telémaco, XVII, 388 á 391; Penélope, al enterarse de que Antínoo ha herido al mendigo, dice que ojalá Apolo le hiriera á él de la misma manera, y añade luego que todos los pretendientes son aborrecibles pero Antínoo casi tanto como la Parca, XVII, 492 á 505; Penélope encarga á Eumeo que le traiga el mendigo (Ulises), estornuda Telémaco, lo cual considera la reina como buen agüero, el mendigo dice que Penélope aguarde hasta la puesta del sol porque teme á los pretendientes, y Penélope se admira de la sensatez del forastero, XVII, 506 á 588; Penélope, por inspiración de Minerva, quiere mostrarse á los pretendientes para aconsejar á Telémaco; es hermoseada por Minerva, baja de su aposento, con dos esclavas, y reprende á Telémaco por haber dejado maltratar al huésped; Eurímaco dice á Penélope que si todos los aqueos la vieran, más serían los pretendientes, y ella responde que su belleza pereció al partir Ulises y que antes los pretendientes obsequiaban con regalos á la mujer que se proponían alcanzar; todos los pretendientes mandan á sus criados que traigan presentes para Penélope, y ésta vuelve á su habitación con las criadas, que se llevan los regalos, XVIII, 158 á 303; Penélope había criado á Melanto como si fuese hija suya, pero ésta no compartía los pesares de su señora y se juntaba con Eurímaco, XVIII, 322 á 325; sale de su cuarto Penélope, que parece Diana ó Venus, reprende á Melanto porque increpaba al mendigo (Ulises), habla con éste, lamentándose de los pretendientes y explicándole el artificio á que acudió de labrar una tela que deshacía por la noche, oye el fingido relato que de sus aventuras hace el mendigo y, como le dice que había hospedado á Ulises, pregúntale qué vestidos llevaba; manifiesta al mendigo que en adelante será querido y venerado en la casa, manda que lo laven y le aparejen un lecho, está distraída por Minerva cuando Euriclea reconoce á Ulises, y, después de declarar que siempre se halla afligida, refiere un ensueño que ha tenido, decide casarse con el que logre tender el arco de Ulises, y vuelve á su habitación donde se echa á llorar por su marido hasta que Minerva le envía dulce sueño, XIX, 53 á 381, 476 á 604; Penélope manda colocar su magnífico sillón enfrente de los pretendientes y oye cuanto se dice en la sala, XX, 387 á 389; Minerva inspira á Penélope la idea de sacarles el arco y las segures de Ulises á los pretendientes, y la reina se va al aposento más interior del palacio, toma el arco y la aljaba, llora, y les habla á los pretendientes diciendo que se irá con el que venza en el certamen, XXI, 1 á 14, 42 á 79; Antínoo reprocha á Eumeo y á Filetio porque, llorando, conmueven el ánimo de Penélope, XXI, 85 á 88; dice Telémaco que Júpiter le ha vuelto el juicio, pues oye decir á su madre que se quiere ir de la casa y ríe y se deleita con ánimo insensato, XXI, 102 á 105; dice Liodes, después que ha probado inútilmente de armar el arco, que cada cual espera casarse con Penélope, pero, así que intente armar el arco, verá que puede dedicarse á pretender á otra aquiva, XXI, 157 á 162; Penélope reprende á Antínoo, que no quiere que se le entregue el arco al mendigo (Ulises), manda que se lo den y promete regalarle un manto y una túnica si consigue armarlo, XXI, 311 á 342; Telémaco dice á su madre que quien dispone del arco es él, le aconseja que torne á sus labores, y Penélope vuelve á su cuarto y llora por Ulises hasta que Minerva la adormece, XXI, 343 á 358; dice Euriclea á Ulises que de las cincuenta esclavas del palacio, doce se entregaron á la impudencia, no respetándola á ella ni á Penélope, XXII, 424 y 425; después de la matanza de los pretendientes, dice Ulises á Euriclea que mande á Penélope que se presente con las esclavas, XXII, 482 á 484; Euriclea se inclina sobre la cabeza de Penélope, que está dormida, y le dice que Ulises ha vuelto y ha dado muerte á los pretendientes; y la reina, figurándose que habrá sido alguna deidad, decide bajar á la sala para ver muertos á los pretendientes y á quien los ha matado, XXIII, 4 á 84; entra Penélope en la sala, unas veces cree reconocer á Ulises, y otras le parece que no es el héroe; repréndela Telémaco por su frialdad, y contesta que si el forastero es Ulises se reconocerán luego porque hay señales que sólo ellos saben, XXIII, 84 á 110; al oir la cítara y el ruido del baile, los que pasaban junto al palacio de Ulises, creían que se celebraba el casamiento de Penélope, XXIII, 149 á 151; Ulises, después de bañarse, se sienta enfrente de Penélope y le reprocha su frialdad; la reina, para probarle, manda que saquen la cama de Ulises fuera del cuarto; el héroe se extraña, porque la misma está fabricada sobre un pie de olivo; Penélope que, con esto, adquiere la certeza de que aquél es su marido, abraza y besa á Ulises; lloran ambos; Minerva alarga la noche; Ulises refiere lo que le encargó Tiresias; ambos esposos se van á la cama, alumbrados por Eurínome y, después de disfrutar del amor, refiérense cuanto han tenido que padecer durante los veinte años que han estado separados, XXIII, 164 á 343; Ulises, al levantarse, dice á Penélope que le cuide los bienes, que él repondrá las reses que le han comido los pretendientes, que se va á ver á su padre Laertes, y que ella se esté quieta en los altos de la casa sin mirar á nadie ni preguntar nada, XXIII, 344 á 365; Anfimedonte cuenta, en el Orco, á Agamenón, que pretendían á Penélope, que ésta no rechazaba las nupcias ni quería celebrarlas, que para entretenerles labraba una tela que deshacía por la noche hasta que la sorprendieron y hubo de acabarla mal de su grado, y que entonces llegó Ulises y los mató á todos, XXIV, 125 á 181; Agamenón considera feliz á Ulises por haber tenido una mujer tan virtuosa como Penélope, y vaticina que los inmortales inspirarán á los hombres cantos graciosos en loor de la discreta Penélope, XXIV, 192 á 198; Laertes, suponiendo que Ulises ha muerto, se lamenta de que Penélope no haya podido gemir sobre el lecho fúnebre de su marido, XXIV, 294 y 295; pregunta Dolio si Penélope sabe ya la llegada de Ulises y éste responde afirmativamente, XXIV, 404 á 407.
PEÓN (Παιήων): Médico de los dioses. Todos los egipcios son médicos porque proceden del linaje de Peón, IV, 232.
PERIBEA (Περίβοια): Hija menor de Eurimedonte y madre de Nausítoo, que tuvo de Neptuno, VII, 56 á 59.
PERICLÍMENO (Περικλύμενος): Hijo de Neleo y de Cloris, y hermano de Néstor y de Cromio, XI, 281 á 286.
PERIMEDES (Περιμήδης): Uno de los compañeros de Ulises. Junto con Euríloco, sostiene las víctimas que sacrifica Ulises al llegar al Orco, XI, 23; y, más adelante, al pasar por junto á las Sirenas, estrecha los lazos con los cuales está Ulises atado al mástil, XII, 195 y 196.
PERO (Πηρώ): Hija hermosísima de Neleo y de Cloris. Fué pretendida por todos los vecinos y Neleo prometió dársela á quien le trajese las vacas de Ificlo, XI, 281 á 297; XV, 231 á 238.
PERSE (Πέρση): Hija del Océano y madre de Circe y de Eetes, que tuvo del Sol, X, 135 á 139.
PERSEO (Περσεύς): Hijo de Néstor y de Anaxibea. Sostiene el vaso para recoger la sangre de la víctima en el sacrificio que Néstor ofrece á Minerva, III, 414, 444.
PIERIA (Πιερίη): Comarca de Tesalia, V, 50.
PILOS (Πύλος): Región del Peloponeso occidental y ciudad de la misma, donde reinaba Néstor, I, 93, 284; II, 214, 308, 317, 326, 359; III, 4, 182, 485; IV, 599, 633, 639, 656, 702, 713; V, 20; X, 257, 285, 459; XIII, 274; XIV, 180; XV, 42, 193, 226, 236, 541; XVI, 131, 142, 323; XVII, 42, 109; XXI, 108; XXIV, 152, 430.
PIRIFLEGETÓN (Πυριφλεγέθων): Río del Orco, que desemboca en el Aqueronte, X, 513.
PIRÍTOO (Πειρίθοος): Hijo de Júpiter y de Día, que luego fué mujer de Ixión. Ulises hubiera visto en el Orco á Teseo y á Pirítoo, pero temió que Proserpina le enviara la cabeza de la Gorgona, XI, 630 á 635; Pirítoo era rey de los lapitas y, al casarse con Hipodamia, convidó á los centauros: uno de ellos, Euritión, que se había embriagado, cometió perversas acciones y, como los héroes le cortaran las orejas y las narices, se originó la guerra de los centauros contra los lapitas, XXI, 295 á 304.
PISANDRO (Πείσανδρος): Uno de los pretendientes de Penélope. Era hijo de Políctor. Su esclavo le trae un collar bellísimo que regala á Penélope, XVIII, 299 y 300; concita á los demás pretendientes que aún viven para que combatan con Ulises y los suyos, XXII, 241 á 245; muere atravesado por la lanza que le arroja el boyero, XXII, 268.
PISENOR (Πεισήνωρ):
1) Heraldo de Ítaca. Pone el cetro en la mano de Telémaco, cuando éste va á hablar en el ágora, II, 38.



