La isla del tesoro · Robert Louis Stevenson
Introduction
Capítulo 1 de 35 · 3 min de lectura
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"=La Guardia Blanca.=—Es el título de una novela escrita en inglés por Conan Doyle y publicada en español por la casa de Appleton de Nueva York, que acabamos de leer con toda complacencia, una vez que reune á su ingenio y fácil lenguaje, un tema muy bien urdido y descripciones sumamente interesantes. En la Guardia Blanca encontramos episodios históricos de la Edad Media trazados con una naturalidad pasmosa, de tal modo bien pintados los cuadros, de tal manera descritas las costumbres, que le parece á uno encontrarse en aquella edad y trabar conocimiento con los personajes. Comienza la acción en un convento de monjes, presentado con todos sus adminículos de mano maestra y luego se desarrolla la trama con creciente interés, descollando en medio de aquel ruido de armas y de combates que se repiten á cada momento sin motivo como era la usanza entonces, los personajes principales como el barón Morel, Dugueslin, el Príncipe Negro y todos los otros que figuran en primera línea, que tan vivamente impresiona, el ánimo del lector, de la misma manera que el héroe de la novela del joven Roger Clinton tan varonil y tan honrado á pesar de haber recibido su educación en un convento. En suma la obra de Conan Doyle es una preciosa joya de gran valor entre las obras literarias de su mismo género. De la misma manera que la Guardia Blanca nos cautivó la lectura de otra lindísima novela escrita por Roberto Stevenson con el título de Plagiado la cual igualmente es una narración deliciosa hecha por un joven que al salir por la vez primera de su pueblo y de su hogar, tuvo las más raras y las más inesperadas aventuras. Esa obra también fué publicada por la casa de Appleton que siempre demuestra el mejor gusto en sus ediciones españolas."—La Patria, Méjico.
"=El Vicario de Wakefield.=—Mucho tiempo hace ya que leímos una mala traducción de esta preciosa novela inglesa. La impresión que entonces nos hizo fué tan profunda, que el tiempo no la ha borrado todavía. Deseábamos poseer una traducción digna del mérito excepcional de esta joya de la literatura inglesa, tan encomiada por grandes escritores de diversos países. Este deseo vino á satisfacerlo el ejemplar que hemos recibido de tan atractiva como moralizadora obra traducida directamente del inglés al español y editado por los Sres. D. Appleton y Cía., de Nueva York."—La Escuela Primaria, Mérida de Yucatán.
Roberto Luis Stevenson ha sido el autor elegido, y si la traducción no ha sido tal que borre todos los méritos del original, ya encontrarán no poco que aplaudir y más aún con que solazarse los lectores hispanoamericanos.
La Isla del Tesoro no tiene la pretensión de ser una novela trascendental encaminada á mejorar las costumbres ó censurar los hábitos de un pueblo. No entran en ella en juego todas esas pasiones candentes cuyo hervidero llena las modernas obras de ficción con miasmas que hacen daño. El lector que busca en libros de este género un mero solaz que refresque su espíritu, después de largas horas de un pesado trabajo moral ó material, no se verá aquí detenido por disertaciones inoportunas ni problemas ociosos. Nada de eso.
La Isla del Tesoro es una narración llana, un romance fácil, un cuento sabroso con un niño por héroe, y que, á pesar de sus peripecias dramáticas y conmovedoras, conserva en todo el discurso del libro una pureza y una sencillez tales que no habrá hogar, por mucha severidad que impere en él, del cual pueda desterrársele con razón.
Stevenson se propuso, además, describir con esa difícil facilidad que parece ser un secreto suyo, esas escenas y aventuras marinas en que el lector percibe, desprendiéndose de la sencilla narración, ya el olor acre de las brisas de la playa, ya el rumor de la pleamar deshaciéndose contra las rocas, ya el eco monótono de los cantos de marineros y grumetes empeñados en la maniobra.
La fábula es sencilla pero perfectamente verosímil; con sólo que se recuerden los horrores que realizaron en los mares que dividen el Antiguo del Nuevo Continente aquellas hordas de piratas ingleses que tantas veces abordaron las naos de Nueva España y del Perú, se comprende la posibilidad de ese feroz Capitán Flint que, tras de adquirir un tesoro por la rapiña y la audacia, lo esconde en el corazón de una isla desierta para excitar con él, á su muerte, la avaricia y la sed de oro de sus mismos cómplices.
La Isla del Tesoro ha sido juzgada de la manera más favorable por los más severos críticos ingleses, y es de esperarse que, salvo lo que pueda haberla depreciado la traducción, encuentre una acogida que corresponda al mérito del original, no menos que al empeño con que la casa de los Sres. Appleton han llevado á cabo la edición española.



