Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

SCENE I. London. The Palace.

Capítulo 274 de 818 · 2 min de lectura

Sennet. Entran el Rey, Gloucester y Exeter.

REY ENRIQUE. ¿Habéis leído las cartas del Papa, del Emperador y del Conde de Armagnac?

GLOUCESTER. Sí, mi señor; y su intención es la siguiente: humildemente suplican a vuestra Excelencia que se concluya una santa paz entre los reinos de Inglaterra y Francia.

REY ENRIQUE. ¿Qué opinión os merece esa propuesta, alteza?

GLOUCESTER. Buena, mi buen señor, y como el único medio para detener el derramamiento de nuestra sangre cristiana y establecer la tranquilidad por todas partes.

REY ENRIQUE. Sí, en verdad, tío, pues siempre he pensado que es tanto impío como antinatural que tal inhumanidad y sangrienta contienda reine entre quienes profesan una misma fe.

GLOUCESTER. Además, mi señor, para lograr más pronto y asegurar con mayor firmeza este lazo de amistad, el Conde de Armagnac, allegado a Carlos y hombre de gran autoridad en Francia, ofrece a vuestra Alteza a su única hija en matrimonio, con una dote grande y suntuosa.

REY ENRIQUE. ¿Matrimonio, tío? ¡Ay, mis años son aún jóvenes! Y me convienen más el estudio y los libros que el jugueteo con una amante. Sin embargo, llamad a los embajadores; y, como os plazca, que cada uno reciba su respuesta. Estaré bien conforme con cualquier elección que tienda a la gloria de Dios y al bien de mi patria.

Entran Winchester con hábito de Cardenal, un Legado y dos Embajadores.

EXETER. ¿Qué, mi señor de Winchester ha sido investido y llamado al grado de cardenal? Entonces veo que se cumplirá lo que Enrique Quinto profetizó alguna vez: “Si llega a ser cardenal, hará que su birrete iguale a la corona”.

REY ENRIQUE. Mis señores embajadores, vuestras diversas peticiones han sido consideradas y debatidas. Vuestro propósito es bueno y razonable; y por ello estamos decididos a redactar condiciones de una paz amistosa, que por medio de mi señor de Winchester pensamos enviar de inmediato a Francia.

GLOUCESTER. Y respecto a la oferta de mi señor vuestro amo, he informado a Su Alteza con amplitud, y complacido por las virtudes de la dama, su belleza y el valor de su dote, tiene la intención de que sea Reina de Inglaterra.

REY ENRIQUE. En prueba y argumento de este contrato, llevadle esta joya, prenda de mi afecto. Y así, mi señor Protector, aseguraos de que sean escoltados y llevados sanos y salvos a Dover; donde, embarcados, encomendadlos a la fortuna del mar.

[Salen todos menos Winchester y el Legado.]

WINCHESTER. Esperad, mi señor legado; primero debéis recibir la suma de dinero que prometí debía ser entregada a Su Santidad por revestirme con estos graves ornamentos.

LEGADO. Esperaré a la disposición de vuestra señoría.

WINCHESTER. [Aparte.] Ahora Winchester no se someterá, creo yo, ni será inferior al más orgulloso de los pares. Humphrey de Gloucester, bien verás que ni por nacimiento ni por autoridad el Obispo será dominado por ti. O te haré inclinar y doblar la rodilla, o saquearé este país con una revuelta.

[Salen.]