Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE IV. A room in Angelo’s house.
Capítulo 464 de 818 · 1 min de lectura
Entran Angelo y Escalus.
ESCALO. Cada carta que ha escrito ha desmentido a la anterior.
ANGELO. De manera sumamente irregular y perturbada. Sus acciones parecen propias de la locura; ruego al cielo que su juicio no esté corrompido. ¿Y por qué hemos de recibirlo en las puertas y devolverle allí nuestras autoridades?
ESCALO. No lo imagino.
ANGELO. ¿Y por qué deberíamos proclamar, una hora antes de su llegada, que si alguien busca reparación por alguna injusticia, debe presentar su petición en la calle?
ESCALO. Él muestra su razón para ello: despachar las quejas y librarnos de intrigas futuras, que entonces no tendrán poder alguno contra nosotros.
ANGELO. Bien, le ruego que se proclame. Mañana temprano iré a buscarlo a su casa. Avise a los hombres de rango y posición que deban reunirse con él.
ESCALO. Así lo haré, señor. Que le vaya bien.
[Sale.]
ANGELO. Buenas noches. Este acto me descompone por completo, me vuelve incapaz y torpe para cualquier proceder. Una doncella deshonrada; y por un personaje eminente que hizo cumplir la ley contra ello. Pero si su delicada vergüenza no la obliga a proclamar su pérdida de doncellez, ¡cómo podría acusarme! Sin embargo, la razón le impide hacerlo, pues mi autoridad tiene tal peso que ningún escándalo particular puede tocarme sin que destruya a quien lo intente. Debería haber vivido, salvo que su juventud desenfrenada, con tan peligrosos impulsos, podría en el futuro haber buscado venganza recibiendo una vida deshonrada a cambio de tal vergüenza. Ojalá hubiera vivido. Ay, cuando una vez olvidamos nuestra gracia, nada sale bien; queremos y no queremos.
[Sale.]



