Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

SCENE I. An open place adjoining Capulet’s Garden.

Capítulo 636 de 818 · 1 min de lectura

Entra Romeo.

ROMEO. ¿Puedo avanzar cuando mi corazón está aquí? Vuelve atrás, torpe tierra, y encuentra tu centro.

[Él trepa el muro y salta al interior.]

Entran Benvolio y Mercucio.

BENVOLIO. ¡Romeo! ¡Mi primo Romeo! ¡Romeo!

MERCUCIO. Es astuto, y apuesto mi vida a que se ha escabullido a casa para irse a la cama.

BENVOLIO. Corrió por aquí y saltó la tapia de este huerto. Llama, buen Mercucio.

MERCUCIO. No, yo también lo conjuraré. ¡Romeo! ¡Humores! ¡Loco! ¡Apasionado! ¡Enamorado! Aparece en forma de suspiro, di tan solo una rima y estaré satisfecho; exclama solo ‘¡Ay de mí!’ Pronuncia solo Amor y clamor; di a mi comadre Venus una sola palabra hermosa, un apodo para su hijo y heredero miope, el joven Abraham Cupido, aquel que disparó tan certero cuando el rey Cophetua amó a la mendiga. No oye, no se mueve, no responde; el mono está muerto y debo conjurarlo. Te conjuro por los brillantes ojos de Rosalina, por su alta frente y sus labios escarlata, por su delicado pie, pierna recta y muslo tembloroso, y los dominios que allí cerca se hallan, que en tu figura te muestres ante nosotros.

BENVOLIO. Si te oye, lo harás enojar.

MERCUCIO. Esto no puede enojarlo. Lo enojaría invocar un espíritu en el círculo de su amada, de alguna naturaleza extraña, dejándolo allí hasta que ella lo calmara y lo hiciera desaparecer; eso sí sería una ofensa. Mi invocación es justa y honesta, y, en nombre de su amada, solo lo conjuro para que él se levante.

BENVOLIO. Vamos, se ha escondido entre estos árboles para acompañarse con la noche caprichosa. Su amor es ciego, y mejor le va la oscuridad.

MERCUCIO. Si el amor es ciego, no puede dar en el blanco. Ahora se sentará bajo un níspero y deseará que su amada fuera ese tipo de fruto que las doncellas llaman nísperos cuando ríen a solas. Oh Romeo, que ella fuera, oh que ella fuera un trasero abierto y tú una pera poperín. Romeo, buenas noches. Yo me voy a mi camastro. Esta cama de campo es demasiado fría para dormir. ¿Vamos?

BENVOLIO. Vámonos entonces; es en vano buscar aquí a quien no desea ser hallado.

[Salen.]