Gargantúa y Pantagruel · François Rabelais
Capítulo 1.XXII.
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Los juegos de Gargantúa.
Luego, mascullando torpemente con semblante serio una especie de gracia deslucida, se lavó las manos en vino fresco, se limpió los dientes con la pata de un cerdo y conversó alegremente con sus sirvientes. Después, al extender la alfombra, trajeron abundantes naipes, muchos dados, y gran cantidad de tableros de damas y ajedrez.
Allí jugó. Al flush. Al amor. Al primero. Al ajedrez. A la bestia. A Reynard el zorro. Al rifle. A los cuadros. Al triunfo. A las vacas. Al pincha y no te detengas. A la lotería. Al ciento. Al azar o mumchance. Al peeny. A los tres dados o maniest bleaks. A la mujer desafortunada. A las tablas. Al embuste. Al nivinivinack. Al pasa diez. Al lurch. Al treinta y uno. A los dobles o juego de la reina. Al post y par, o pares e impares. Al faily. A la secuencia. Al trictrac francés. A los trescientos. A las mesas largas o ferkeering. Al hombre desafortunado. Al feldown. A la última pareja en el infierno. Al cuerpo de tod. Al hock. Al needs must. Al hosco. A las damas. Al lansquenet. Al bob and mow. Al cuco. Al primus secundus. Al puff, o que hable quien lo tenga. Al mark-knife. A las llaves. Al toma nada y tira fuera. Al span-counter. Al matrimonio. A par o impar. Al frolic o grajo. A cruz o cara. A la opinión. A la pelota y los huesecillos. Al que hace uno, hace el otro. A las bolas de marfil. Al billar. A las secuencias. Al bob and hit. A los haces de marfil. A la lechuza. A los tarots. Al encanto de la liebre. Al perder, cárgalo. Al tira un poco más. Al está engañado y esto. Al trudgepig. A la tortura. A las urracas. Al handruff. Al cuerno. Al click. Al buey adornado o de carnaval. A los honores. Al mochuelo. Al pellizco sin reír. Al tilt at weeky. Al prickle me tickle me. A los bolos. Al descalzar al asno. Al gallo quintín. Al cocksess. Al tip and hurl. Al hari hohi. A las bolas planas. Al me siento. Al girar y volver. Al conde barbudo. Al pícaro y rufián. Al modo antiguo. Al bumbatch touch. Al sacar el asador. Al misterioso abrevadero. Al apagar. A las bolas cortas. Al comadre, préstame tu saco. Al dapple-grey. A la pelota ramcod. Al cock and crank it. Al echar a la ramera. Al rompe-ollas. A los higos de Marsella. A mi deseo. Al apodo. Al twirly whirlytrill. Al palo y el hoyo. A los haces de juncos. Al boke o él, o desollar al zorro. Al bastón corto. Al ramificarlo. Al trompo giratorio. Al trill madam, o agarra a mi dama. Al escondite, o ¿todos están ocultos? Al sopla el carbón. Al picket. A la segunda boda. Al blanco. Al juez de vivos y muertos. A los ladrones. Al deshornear el hierro. Al cavesón. Al payaso falso. A las rejas de la prisión. A los pedernales, o a las nueve piedras. Al vamos a las nueces. Al bastón del jorobado. Al hoyo de las cerezas. Al Sanct se encuentra. Al frotar y arroz. Al hinch, pellizca y no rías. Al trompo. Al puerro. Al trompo lanzador. Al bumdockdousse. A los duendecillos. Al trompo suelto. Al oh maravilloso. Al aro. Al sucio manchado. A la cerda. Al rápido y suelto. Al panza con panza. Al scutchbreech. A los valles o straths. A la escoba de brezo. A las ramitas. San Cosme, vengo a adorarte. Al yo voy por eso. Al muchacho moreno y fuerte. Al te atrapé desprevenido. Al glotón codicioso. Al despacio y con calma pasa la Cuaresma. A la danza morisca. Al roble bifurcado. Al feeby. Al truss. Al gran alboroto y juego. A la cola del lobo. Al battabum, o montar la yegua salvaje. Al bum to buss, o nariz en trasero. Geordie, dame mi lanza. Al Hind el labrador. Al swaggy, waggy o shoggyshou. Al buen espantapájaros. Al stook y rook, segar y atar. Al sube la escalera, Billy. Al abedul. Al cerdo moribundo. Al muss. Al salero. Al dilly dilly darling. A la paloma bonita. Al ox moudy. Al barley break. Al propósito en propósito. Al haz de leña. Al nueve menos. Al salto del arbusto. Al gallina ciega. Al cruce. A los puentes caídos. Al bo-peep. Al bridled nick. Al hardit arsepursy. Al blanco en la diana. Al nido del arador. Al thwack swinge him. Al adelante hey. A la manzana, pera, ciruela. Al higo. Al mumgi. Al disparo de escopeta. Al sapo. A la cáscara de mostaza. Al cricket. Al gome. Al palo de machacar. A la recaída. Al jack y la caja. Al jog breech, o pínchalo adelante. A las reinas. A los oficios. Al knockpate. A cabezas y puntas. Al cuervo de Cornualles. Al abrazo de la vid. A la danza de la grulla. Al negro sea tu caída. Al slash and cut. Al ho la rueca. Al bobbing, o coqueteo en la nariz. A Joan Thomson. Al tamiz. A las alondras. A la semilla de avena. Al chasquido de dedos.
Después de haber jugado así, divertido, pasado y gastado su tiempo, se consideró oportuno beber un poco, y eso eran once copas por persona, y, de inmediato, tras volver a festejar, se recostaba en un buen banco o en una cama grande, y allí dormía dos o tres horas seguidas, sin pensar ni decir ningún mal. Al despertar, se sacudía un poco las orejas. Mientras tanto, le traían vino fresco. Allí bebía mejor que nunca. Ponócrates le mostró que era mala costumbre beber así después de dormir. Es, respondió Gargantúa, la verdadera vida de los patriarcas y santos padres; porque naturalmente duermo salado, y mi sueño me ha servido como tantos jamones. Entonces empezaba a estudiar un poco, y salían los padrenuestros o el rosario de cuentas, que para despacharlos mejor y más formalmente, montaba en una vieja mula que había servido a nueve reyes, y así, mascullando con la boca, cabeceando y balanceando la cabeza, iba a ver cómo cazaban un conejo con hurón o en una trampa. Al regresar, entraba en la cocina para saber qué carne asada había en el asador y qué más se preparaba para la cena. Y cenaba muy bien, en mi conciencia, y solía invitar a algunos de sus vecinos que eran buenos bebedores, con quienes, brindando y bebiendo alegremente, contaban historias de todo tipo, desde las más antiguas hasta las más nuevas. Entre otros, tenía por domésticos a los señores de Fou, de Gourville, de Griniot y de Marigny. Después de la cena traían al lugar los hermosos evangelios de madera y los libros de los cuatro reyes, es decir, muchos pares de tablas y naipes—o el hermoso flush, uno, dos, tres—o todos, para abreviar; o bien iban a ver a las muchachas de los alrededores, con pequeños banquetes, intercalados con colaciones y cenas ligeras. Luego dormía, sin desensillar, hasta las ocho de la mañana siguiente.



