Hamlet · William Shakespeare
ESCENA IX
Capítulo 20 de 80 · 1 min de lectura
POLONIO y dichos
POLONIO.—Dios os guarde, señores.
HAMLET.—Oye aquí, Guillermo, y tú también... un oyente á cada lado. ¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de mantillas.
RICARDO.—O acaso habrá vuelto á ellas, porque según se dice, la vejez es segunda infancia.
HAMLET.—Apostaré que me viene á hablar de los cómicos, tened cuidado... Pues, señor, tú tienes razón; eso fué el lunes por la mañana, no hay duda.
POLONIO.—Señor, tengo que daros una noticia.
HAMLET.—Señor, tengo que daros una noticia. (Imitando la voz de Polonio). Cuando Roscio era actor en Roma...
POLONIO.—Señor, los cómicos han venido.
HAMLET.—¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh!
POLONIO.—Como soy hombre de bien que sí.
HAMLET.—Cada actor viene caballero en burro.
(Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco después).
POLONIO.—Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral, histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral, escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos.
HAMLET.—¡Oh Jefté, juez de Israel!... ¡Qué tesoro poseíste!
POLONIO.—¿Y qué tesoro era el suyo, señor?
HAMLET.—¿Qué tesoro?
No más que una hermosa hija á quien amaba en extremo.
POLONIO.—Siempre pensando en mi hija.
HAMLET.—¿No tengo razón, anciano Jefté?
POLONIO.—Señor, si me llamáis Jefté, cierto es que tengo una hija á quien amo en extremo.
HAMLET.—¡Oh! no es eso lo que sigue.
POLONIO.—Pues ¿qué sigue, señor?
HAMLET.—Esto:
No hay más suerte que Dios, ni más destino. Y luego, ya sabes:
Que cuanto nos sucede El lo previno.
Lee la primera línea de aquella devota canción, y ella sola te manifestará lo demás. Pero, ¿veis? Ahí vienen otros á hablar por mí.



