Hamlet · William Shakespeare
ACTO III
Capítulo 23 de 80 · 1 min de lectura
ESCENA PRIMERA
Galería de palacio
CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO
CLAUDIO.—¿Y no os fué posible indagar en la conversación que con él tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia?
RICARDO.—El mismo reconoce los extravíos de su razón, pero no ha querido manifestarnos el origen de ellos.
GUILLERMO.—Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque siempre huye de la cuestión con un rasgo de locura, cuando ve que le conducimos al punto de descubrir la verdad.
GERTRUDIS.—¿Fuisteis bien recibidos de él?
RICARDO.—Con mucha cortesía.
GUILLERMO.—Pero se le conocía una cierta sujeción.
RICARDO.—Preguntó poco, pero respondía á todo con prontitud.
GERTRUDIS.—¿Le habéis convidado para alguna diversión?
RICARDO.—Sí, señora, porque casualmente habíamos encontrado una compañía de cómicos en el camino: se lo dijimos, y mostró complacencia al oirlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle esta noche una pieza.
POLONIO.—Así es la verdad, y me ha encargado de suplicar á VV. MM. que asistan á verla y oirla.
CLAUDIO.—Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal inclinación. Vosotros, señores, excitadle á ella, y aplaudid su propensión á este género de placeres.
RICARDO.—Así lo haremos.



