Hamlet · William Shakespeare
ESCENA II
Capítulo 24 de 80 · 1 min de lectura
CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA
CLAUDIO.—Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad, encuentre á Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin, nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: así podremos juzgar de lo que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del príncipe conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece.
GERTRUDIS.—Voy á obedeceros; y por mi parte, Ofelia, ¡oh, cuánto desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida.
OFELIA.—Yo, señora, también quisiera que fuese así.



