Hamlet · William Shakespeare
ACTO V
Capítulo 70 de 80 · 2 min de lectura
ESCENA PRIMERA
Cementerio contiguo á una iglesia
Sepultureros primero y segundo
SEPULTURERO 1.º—¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación?
SEPULTURERO 2.º—Dígote que sí: con que haz presto el hoyo. El juez ha reconocido ya el cadáver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado.
SEPULTURERO 1.º—Yo no entiendo cómo va eso... Aun si se hubiera ahogado haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios.
SEPULTURERO 2.º—Así han juzgado que fué.
SEPULTURERO 1.º—No, no, eso fué se offendendo; ni puede haber sido de otra manera, porque... ve aquí el punto de la dificultad: Si yo me ahogo voluntariamente, esto arguye por de contado una acción, y toda acción consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se infiere, amigo Rasura, que ella se ahogó voluntariamente.
SEPULTURERO 2.º—¡Qué!... Pero óigame ahora el tío Socaba.
SEPULTURERO 1.º—No, deja, yo te diré. Mira, aquí está el agua. Bien. Aquí está el hombre. Muy bien... Pues, señor, si este hombre va y se mete dentro del agua, se ahoga á sí mismo; porque por fas ó por nefas, ello es que él va... Pero atiende á lo que digo. Si el agua viene hacia él y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga él á sí propio... Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida.
SEPULTURERO 2.º—Y qué, ¿hay leyes para eso?
SEPULTURERO 1.º—Ya se ve que las hay, y por ella se guía el juez que examina estos casos.
SEPULTURERO 2.º—¿Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta no fuese una señora, yo te aseguro que no la enterrarían en sagrado.
SEPULTURERO 1.º—En efecto, dices bien; y es mucha lástima que los grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio, entre todos los demás cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos allá con el azadón... (Pónense los dos á abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos). Ello es que no hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán.
SEPULTURERO 2.º—Pues qué, ¿Adán fue caballero?
SEPULTURERO 1.º—¡Toma! como que fué el primero que llevó armas... Pero voy á hacerte una pregunta, y si no me respondes á cuento, has de confesar que eres un...
SEPULTURERO 2.º—Adelante.
SEPULTURERO 1.º—¿Cuál es el que construye edificios más fuertes que los que hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos?
SEPULTURERO 2.º—El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive á mil inquilinos.
SEPULTURERO 1.º—Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca; pero ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, tú haces mal en decir que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia; con que la horca podría ser buena para ti... Volvamos á la pregunta.
SEPULTURERO 2.º—¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos?
SEPULTURERO 1.º—Sí, dímelo, y sales del apuro.
SEPULTURERO 2.º—Ya se ve que te lo digo.
SEPULTURERO 1.º—Pues vamos.
SEPULTURERO 2.º—Pues no puedo decirlo.
SEPULTURERO 1.º—Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un burro lerdo que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te hagan esta pregunta, has de responder: «El sepulturero.» ¿No ves que las casas que él hace duran hasta el día del juicio?... Anda, ve ahí á casa de Juanillo, y tráeme una copa de aguardiente.



