Hamlet · William Shakespeare

ESCENA VI

Capítulo 75 de 80 · 1 min de lectura

HAMLET, HORACIO

HAMLET.—El hace muy bien de recomendarse á si mismo; porque si no, dudo mucho que nadie lo hiciese por él.

HORACIO.—Este me parece un vencejo que empezó á volar y chillar con el cascarón pegado á las plumas.

HAMLET.—Sí, y aun antes de mamar hacía ya cumplimientos á la teta... Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados, únicamente porque saben acomodarse al gusto del día con esa exterioridad halagüeña y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado á la espuma, que por más que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es; todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso.