Antología de la literatura alemana · Calvin Thomas

Capítulo 2

Capítulo 10 de 52 · 1 min de lectura

Del tratado de Eckhart 'Sobre la naturaleza y dignidad del alma.'

El alma tiene dos pies, la comprensión y el amor; y cuanto más comprende, tanto más ama. ¿Y quién puede abatirla, si quien la sostiene es el mismo que sostiene a todas las criaturas? Pues la gracia despierta el deseo y saca al alma de sí misma, de modo que con la gracia y en la gracia llega a la gracia, y por encima de la gracia llega a Dios, su primer origen, donde le es mejor que nunca en una unión llena de gozo. Porque allí todos los sentidos enmudecen, y la voluntad del alma y la voluntad de Dios fluyen una en la otra, de modo que ambas voluntades se abrazan amorosamente en verdadera unión. Y entonces el alma no puede producir obras más ni menos que divinas, y esto porque en ella ya no vive nada más que Dios. Por eso dice el alma en el Libro del Amor: He recorrido el círculo del mundo y no pude llegar a su fin; por eso me he sumergido en el único punto de mi único Dios, porque él me ha herido con su mirada. Y a quien esa mirada no ha herido, su alma nunca ha sido herida por el amor de Dios. Por eso dice San Bernardo: Aquel espíritu que ha sentido la mirada, no puede describirla, y quien no la ha sentido, no puede creer en ella. Porque allí se dispara una flecha sin ira, y se siente sin dolor; pues allí se abre la fuente pura y clara del remedio de la gracia, que ilumina los ojos interiores, de modo que el alma, con una contemplación gozosa, experimenta el deleite de la visita divina, en la que se perciben cosas inauditas de bien espiritual, que nunca se han oído ni predicado y que no están escritas en ningún libro.

[Notas: 3: Edición de Pfeiffer de Maestro Eckhart, Leipzig, 1857, página 401.]