Ann Veronica · H. G. Wells
Parte 1
Capítulo 70 de 106 · 1 min de lectura
Ann Veronica hizo un esfuerzo intenso por cumplir sus buenas resoluciones. Meditó larga y cuidadosamente sobre la carta a su padre antes de escribirla, y de nuevo, con gravedad y deliberación, antes de enviarla.
“QUERIDO PAPÁ,” escribió,—“He estado reflexionando mucho sobre todo desde que fui enviada a esta prisión. Todas estas experiencias me han enseñado mucho acerca de la vida y la realidad. Veo que el compromiso es más necesario para la vida de lo que yo, en mi ignorancia, suponía, y he intentado conseguir el libro de Lord Morley sobre ese tema, pero parece que no está disponible en la biblioteca de la prisión, y el capellán lo considera un autor poco recomendable.”
En ese punto, se dio cuenta de que se estaba apartando del tema.
“Debo leerlo cuando salga. Pero veo con mucha claridad que, tal como están las cosas, una hija depende necesariamente de su padre y, mientras esté en esa posición, debe vivir en armonía con sus ideales.”
“Un poco rígido,” dijo Ann Veronica, y cambió abruptamente el tono. Su párrafo final fue, en conjunto, quizá, poco rígido.
“De verdad, papá, lamento todo lo que he hecho para molestarte. ¿Puedo volver a casa e intentar ser una mejor hija para ti?”
“ANN VERONICA.”



