Ana Karenina · Leo Tolstoy
Chapter 10
Capítulo 44 de 239 · 1 min de lectura
Desde ese momento, una nueva vida comenzó para Alexei Aleksándrovich y para su esposa. No ocurrió nada especial. Anna salía en sociedad, como siempre lo había hecho, asistía con particular frecuencia a casa de la princesa Betsy y se encontraba con Vronsky en todas partes. Alexei Aleksándrovich veía esto, pero no podía hacer nada. Todos sus esfuerzos por llevarla a una discusión abierta se topaban con una barrera que no lograba traspasar, compuesta de una especie de perplejidad divertida. Exteriormente todo seguía igual, pero sus relaciones internas habían cambiado por completo. Alexei Aleksándrovich, un hombre de gran influencia en el mundo de la política, se sentía impotente ante esto. Como un buey con la cabeza baja, esperaba sumiso el golpe que sentía suspendido sobre él. Cada vez que comenzaba a pensar en ello, sentía que debía intentarlo una vez más, que aún había esperanza de salvarla, de devolverla a sí misma mediante la bondad, la ternura y la persuasión, y cada día se preparaba para hablar con ella. Pero cada vez que comenzaba a hablarle, sentía que el espíritu del mal y del engaño, que se había apoderado de ella, también se apoderaba de él, y le hablaba en un tono muy distinto al que había planeado. Involuntariamente le hablaba en su tono habitual de burla hacia cualquiera que dijera lo que él estaba diciendo. Y en ese tono era imposible decirle lo que necesitaba decirle.



