Antigüedades judías · Flavius Josephus

Capítulo 1 — Sobre Polión y Sameas. Herodes mata a los principales de

Capítulo 155 de 196 · 2 min de lectura

Los amigos de Antígono y el saqueo de la ciudad de sus riquezas. Antonio decapita a Antígono.

1. Cómo Sosio y Herodes tomaron Jerusalén por la fuerza; y además, cómo capturaron a Antígono, ya lo hemos relatado en el libro anterior. Ahora continuaremos con la narración. Y dado que Herodes tenía ahora el gobierno de toda Judea en sus manos, promovió a aquellos ciudadanos comunes que habían estado de su parte, pero nunca dejó de vengarse y castigar cada día a quienes habían elegido estar del lado de sus enemigos. Pero Polión el fariseo, y Sameas, su discípulo, fueron honrados por él por encima de todos los demás; pues cuando Jerusalén fue sitiada, aconsejaron a los ciudadanos que recibieran a Herodes, y por ese consejo fueron bien recompensados. Pero este Polión, en el momento en que Herodes estuvo una vez en juicio de vida o muerte, predijo, a modo de reproche, a Hircano y a los otros jueces, cómo este Herodes, a quien ahora permitían escapar, luego les infligiría castigo a todos; lo cual se cumplió con el tiempo, mientras Dios realizaba las palabras que él había pronunciado.

2. En ese tiempo, Herodes, ya con Jerusalén bajo su poder, se llevó todos los ornamentos reales y despojó a los hombres ricos de lo que habían adquirido; y cuando, por estos medios, reunió una gran cantidad de plata y oro, lo entregó todo a Antonio y a sus amigos que estaban con él. También mató a cuarenta y cinco de los principales hombres del partido de Antígono, y puso guardias en las puertas de la ciudad para que nada pudiera ser sacado junto con los cadáveres. También registraron a los muertos, y todo lo que se encontraba, ya fuera plata, oro u otro tesoro, era llevado al rey; y no había fin para las miserias que les causó; y esta aflicción se debía en parte a la codicia del príncipe regente, que aún necesitaba más, y en parte al año sabático, que aún continuaba y obligaba al país a permanecer sin cultivar, ya que se nos prohíbe sembrar nuestra tierra en ese año. Ahora bien, cuando Antonio recibió a Antígono como su prisionero, decidió conservarlo para su triunfo; pero al enterarse de que la nación se volvía sediciosa y que, por su odio a Herodes, seguían mostrando buena voluntad hacia Antígono, resolvió decapitarlo en Antioquía, pues de otro modo los judíos no podrían ser apaciguados. Y Estrabón de Capadocia da testimonio de lo que he dicho, cuando dice así: "Antonio ordenó que Antígono el judío fuera llevado a Antioquía y allí decapitado. Y este Antonio me parece que fue el primer hombre que decapitó a un rey, suponiendo que no había otra manera de inclinar la voluntad de los judíos para que aceptaran a Herodes, a quien él había hecho rey en su lugar; pues por ningún tormento podían ser forzados a llamarlo rey, tal era el apego que sentían por su anterior monarca; así que pensó que esta muerte deshonrosa disminuiría el valor que tenían por la memoria de Antígono y, al mismo tiempo, disminuiría el odio que sentían hacia Herodes." Hasta aquí Estrabón.