Beowulf · Anonymous

Capítulo XLII — LA TRISTE HISTORIA DE WIGLAF.—EL TESORO ES LLEVADO.

Capítulo 43 de 44 · 4 min de lectura

Entonces se vio que poco le había aprovechado el viaje a quien injustamente había ocultado los ornamentos bajo el muro. El guardián antes había dado muerte a algunos de la tropa: luego la enemistad fue vengada con fiereza. Es asombroso cómo, cuando el guerrero famoso por su fuerza ha llegado al fin de los días que le fueron dados, ya no puede el hombre permanecer con sus parientes donde fluyen las copas de hidromiel. Así le sucedió a Beowulf cuando buscó los asaltos del guardián del túmulo: él mismo no sabía cómo le sobrevendría la partida de esta vida. Así, hasta el día del juicio, los famosos líderes del pueblo lo maldijeron—quienes allí cometieron tal acto—, deseando que aquel hombre fuera siempre hallado culpable de malas acciones, confinado en lugares impuros, atado con cadenas infernales, castigado con plagas, quienquiera que alguna vez devastara ese lugar. No le importaba el oro: prefería antes obtener el favor del Señor.

{Wiglaf se dirige a sus compañeros.}

Entonces Wiglaf, hijo de Wihstan, habló así: "A menudo muchos guerreros deben soportar penas por causa de un solo hombre, como nos ha sucedido a nosotros. Poco pudimos persuadir a nuestro amado señor, el guardián del reino, para que siguiera consejo, para que no fuera al guardián del tesoro de oro, sino que lo dejara donde por tanto tiempo estuvo, viviendo en su morada hasta el fin del mundo. Nos encontramos con un destino difícil de soportar: el tesoro ha sido contemplado, se ha obtenido de manera muy dolorosa; demasiado grave fue el destino que llevó al príncipe del pueblo a ir allí. Yo estuve dentro y lo vi todo, los enseres del edificio, pues se me permitió el acceso, aunque no de buena gana se me permitió la entrada.

{Él les cuenta los últimos momentos de Beowulf.}

Dentro, bajo el muro de tierra. Rápidamente tomé y sostuve en mis manos una pesada carga de valiosos tesoros, los saqué de allí para mi amado señor: aún tenía vida, y también conciencia; el anciano habló entonces mucho y con tristeza, y me ordenó que los saludara a ustedes,

{El último deseo de Beowulf.}

Mandó que, recordando las hazañas de su señor y amigo, construyeran en la colina de los cadáveres una alta tumba funeraria, amplia y de gran fama, pues entre los guerreros del mundo era ampliamente el más honrado mientras disfrutaba de riquezas. Levantémonos y apresurémonos de nuevo a ver y buscar el tesoro, la maravilla bajo el muro. Yo les mostraré el camino, para que puedan ver de cerca suficientes anillos y abundante oro. Que la pira sea preparada con prontitud, cuando salgamos de allí, y llevemos a nuestro señor, entonces, donde por mucho tiempo descansará, el bienamado guerrero, bajo la protección del Señor."

{Wiglaf les encarga construir una pira funeraria.}

Entonces el hijo de Wihstan ordenó que se dieran instrucciones, el valeroso de ánimo, a muchos héroes, poseedores de hogares, para que vinieran desde lejos, líderes de vasallos, a buscar al buen hombre con leña para su pira: "La llama ahora devorará (el pálido fuego crecerá) al líder de los guerreros que tantas veces soportó la lluvia de hierro, cuando, lanzada con fuerza, la tormenta de flechas saltaba sobre el muro de tilo, la lanza prestaba servicio, provista de plumas seguía la flecha." Ahora el sensato hijo de Wihstan convocó a los mejores valientes de la tropa del gobernante

{Toma a siete guerreros y entra en la guarida.}

Siete en total; bajo el techo del enemigo entró con los siete; uno de los héroes que iba al frente llevaba en su mano una antorcha encendida. No se echó a suertes entonces quién devastaría el tesoro, cuando los condes guerreros lo vieron yaciendo en la caverna completamente descuidado, oxidándose hasta arruinarse: poco lamentaron entonces haber sacado apresuradamente el tesoro de allí,

{Empujan al dragón por encima del muro.}

Las joyas de gran valor; también empujaron al dragón, al gusano por encima del muro, dejando que las corrientes lo arrastraran, que las aguas envolvieran al guardián de los tesoros.

{El tesoro es colocado en un carro.}

Allí se cargó oro labrado en un carro, una masa incalculable, y luego el líder de los hombres, el héroe canoso, fue llevado a la Punta de las Ballenas.

Para 'gehýdde', B. sugiere 'gehýðde': el pasaje quedaría como arriba salvo el cambio de 'escondido' (v. 2) por 'saqueado'. Sin embargo, la referencia sería al ladrón, no al dragón.

El pasaje 'Wundur ... búan' (3063-3066), M. lo interpretó como una pregunta sobre si era extraño que un hombre muriera cuando llegaba su hora.—B. ve una corrupción y hace enmiendas introduciendo la idea de que un valiente no debería morir por enfermedad o vejez, sino encontrar la muerte realizando algún acto audaz.—S. ve una pregunta indirecta introducida por 'hwár' y dependiente de 'wundur': Es un secreto cuándo ha de morir el héroe, etc.—¿Por qué no pueden ser paralelas las dos cláusulas, y todo el pasaje un antiguo lamento anglosajón de '¡Qué maravilloso es la muerte!'?—La de S. es la mejor propuesta hasta ahora, si 'wundor' significa 'misterio'.

Para 'strude' en H.-So., S. sugiere 'stride'. Esto requeriría cambiar 'devastar' (v. 16) por 'pisar'.

'No había visto antes el favor del poseedor avaro' (17, 18), S. lo enmienda para que diga: Él (Beowulf) no había visto antes el favor del poseedor avaro.

B. traduce: Aquello que llevó al rey allí (es decir, el tesoro) nos fue concedido, pero de tal manera que nos supera.

'Folc-ágende' (3114) B. lo toma como dativo singular con 'gódum', y lo refiere a Beowulf; es decir, Debería llevar leña al lugar donde yacía el buen gobernante del pueblo.

C. propone tomar 'weaxan' = latín 'vescor', y traducir como devorar. Esto da un paralelo con 'fretan' arriba. El paréntesis se descartaría y el pasaje diría: Ahora el fuego consumirá, la llama pálida devorará, al príncipe de los guerreros, etc.