Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE I. Britain. The Roman camp.
Capítulo 157 de 818 · 1 min de lectura
Entra Posthumus solo, con un pañuelo ensangrentado.
POSTHUMUS. Sí, pañuelo ensangrentado, te conservaré; pues deseé que te tiñeras así. Ustedes, los casados, si cada uno tomara este camino, ¡cuántos tendrían que asesinar esposas mucho mejores que ellos mismos por apenas desviarse un poco! ¡Oh, Pisanio! No todo buen sirviente cumple todas las órdenes; no hay obligación sino de hacer lo justo. ¡Dioses! Si hubieran querido vengarse de mis faltas, jamás habría vivido para ponerme esto; así habrían salvado a la noble Imógena para que se arrepintiera, y me habrían herido a mí, miserable, más digno de su venganza. Pero, ay, a algunos se los llevan por pequeñas faltas; eso es amor, para que no caigan más. A otros les permiten sumar males a males, cada uno peor que el anterior, y hacer que lo teman, para beneficio de los que los cometen. Pero Imógena es de ustedes. Cumplan su mejor voluntad, y háganme feliz obedeciendo. He sido traído aquí entre la nobleza italiana, y a luchar contra el reino de mi dama. Basta con que, Britania, haya matado a tu señora; ¡paz! No te heriré. Por tanto, cielos bondadosos, escuchen pacientemente mi propósito. Me despojaré de estas ropas italianas y me vestiré como un campesino britano. Así lucharé contra el bando con el que vine; así moriré por ti, oh Imógena, por quien mi vida es, con cada aliento, una muerte. Y así, desconocido, ni compadecido ni odiado, me dedicaré al peligro de frente. Permítanme mostrar más valor del que mis ropas aparentan. ¡Dioses, pongan la fuerza de los Leonatos en mí! Para avergonzar la apariencia del mundo, comenzaré la moda de menos por fuera y más por dentro.
[Sale.]



