Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE II. A Plain in Warwickshire
Capítulo 319 de 818 · 1 min de lectura
Entran Warwick y Oxford en Inglaterra, con soldados franceses.
WARWICK. Creedme, mi señor, hasta ahora todo marcha bien; la gente común acude a nosotros en gran número.
Entran George (Duque de Clarence) y Somerset.
Pero miren, ahí vienen Somerset y Clarence. Hablen pronto, mis señores: ¿somos todos amigos?
GEORGE. No teman por eso, mi señor.
WARWICK. Entonces, noble Clarence, bienvenido a Warwick; y bienvenido, Somerset. Considero cobardía desconfiar donde un corazón noble ha empeñado una mano abierta en señal de amor; de otro modo podría pensar que Clarence, hermano de Edward, no es más que un amigo fingido de nuestra causa. Pero bienvenido, dulce Clarence; mi hija será tuya. Y ahora, ¿qué queda sino, bajo el manto de la noche, estando tu hermano descuidadamente acampado, sus soldados ocultos en los pueblos cercanos y acompañado solo por una simple guardia, podamos sorprenderlo y capturarlo a nuestro antojo? Nuestros exploradores han encontrado la empresa muy fácil; que, así como Ulises y el valiente Diomedes, con astucia y valor, se acercaron a las tiendas de Reso y trajeron de allí los fatales corceles tracios, así nosotros, bien cubiertos con el negro manto de la noche, podremos abatir desprevenidos a la guardia de Edward y capturarlo a él mismo. No digo matarlo, pues solo pretendo sorprenderlo. Aquellos que quieran seguirme en este intento, aclamen el nombre de Enrique junto a su líder.
[Todos gritan “¡Enrique!”]
Pues bien, sigamos nuestro camino en silencio, por Warwick y sus amigos, ¡Dios y San Jorge!
[Salen.]



