Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE III. The Inside of a Church.
Capítulo 538 de 818 · 1 min de lectura
Entran Don Pedro, Claudio y asistentes, con música y antorchas.
CLAUDIO. ¿Es este el monumento de Leonato?
UN LORD. Lo es, mi señor.
CLAUDIO. [Lee de un pergamino.]
Epigrama.
Muerta a manos de lenguas calumniadoras yace aquí la Hero: la muerte, en recompensa de sus agravios, le otorga una fama que nunca muere. Así, la vida que murió con deshonra vive en la muerte con gloriosa fama.
Cuelga tú ahí sobre la tumba,
alabándola cuando yo esté en silencio. Ahora, música, suena y entona tu solemne himno.
Canción.
Perdona, diosa de la noche, a quienes mataron a tu doncella caballero; por ello, con cantos de dolor, alrededor de su tumba van. Medianoche, asiste nuestro lamento; ayúdanos a suspirar y gemir, pesadamente, pesadamente: tumbas, ábranse y entreguen a sus muertos, hasta que la muerte sea pronunciada, pesadamente, pesadamente.
CLAUDIO. ¡Ahora, a tus huesos, buenas noches! Cada año cumpliré este rito.
DON PEDRO. Buenos días, señores: apaguen sus antorchas. Los lobos han cazado; y miren, el apacible día, antes de las ruedas de Febo, salpica el adormecido oriente con manchas grises. Gracias a todos, y déjennos: que les vaya bien.
CLAUDIO. Buenos días, señores: cada quien por su camino.
DON PEDRO. Vamos, vámonos y pongámonos otros ropajes; y entonces iremos a casa de Leonato.
CLAUDIO. Y que Himeneo ahora nos traiga mejor fortuna, que a aquella por quien rendimos este dolor.
[Salen.]



