Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

ACT V

Capítulo 579 de 818 · 1 min de lectura

Entra Gower.

GOWER. Así, según cuenta nuestra historia, Marina escapa del burdel y llega a una casa honesta. Canta como un ser inmortal y baila con la gracia de una diosa al compás de sus admiradas melodías; deja mudos a los más eruditos; y con su aguja recrea las formas mismas de la naturaleza: capullos, aves, ramas o bayas, de modo que su arte rivaliza con las rosas naturales; sus cintas y sedas compiten con el rojo de las cerezas. No le faltan discípulos de noble linaje, que le prodigan generosidad; y sus ganancias las entrega a la maldita alcahueta. Aquí la dejamos; y volvemos a pensar en su padre, donde lo dejamos, en el mar. Allí lo perdimos; y, llevado por los vientos, ha llegado aquí, donde habita su hija; y supongan que ahora está anclado en esta costa. La ciudad se esfuerza en celebrar la fiesta anual del dios Neptuno; desde allí, Lisímaco divisa nuestro barco tirio, con sus banderas negras adornadas con gran lujo; y se dirige hacia él con fervor en su barca. Imaginen una vez más a Pericles afligido; piensen que esta es su nave: y lo que ocurra en la acción, si es posible, será revelado; si les place, siéntense y escuchen.

[Sale.]