Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

SCENE IV. A camp in Wales.

Capítulo 591 de 818 · 1 min de lectura

Entran el Conde de Salisbury y un Capitán galés.

CAPITÁN. Mi señor de Salisbury, hemos esperado diez días y apenas hemos logrado mantener reunidos a nuestros compatriotas, y aún no recibimos noticias del rey. Por lo tanto, vamos a dispersarnos. Adiós.

SALISBURY. Quédate un día más, leal galés. El rey deposita toda su confianza en ti.

CAPITÁN. Se cree que el rey ha muerto. No nos quedaremos. Los laureles de nuestro país están todos marchitos, y los meteoros asustan a las estrellas fijas del cielo; la luna de rostro pálido mira sangrienta a la tierra, y profetas demacrados susurran temibles cambios; los ricos se ven tristes y los rufianes bailan y saltan, unos temiendo perder lo que disfrutan, los otros deseando gozar mediante la furia y la guerra. Estas señales preceden la muerte o caída de los reyes. Adiós. Nuestros compatriotas se han ido y han huido, seguros de que Ricardo, su rey, está muerto.

[Sale.]

SALISBURY. ¡Ah, Ricardo! Con los ojos de un ánimo abatido veo tu gloria, como una estrella fugaz, caer a la baja tierra desde el firmamento. Tu sol se pone llorando en el humilde occidente, presagiando tormentas, dolor e inquietud. Tus amigos han huido para servir a tus enemigos, y toda la fortuna se vuelve en contra de tu bien.

[Sale.]

ACTO III