Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

SCENE II. Hall in Capulet’s House.

Capítulo 648 de 818 · 2 min de lectura

Entran Capuleto, Lady Capuleto, la Nodriza y sirvientes.

CAPULETO. Inviten a tantos invitados como están escritos aquí.

[Sale el primer sirviente.]

Tú, ve y contrata veinte cocineros hábiles.

SEGUNDO SIRVIENTE. No tendrá ninguno malo, señor; los probaré para ver si pueden chuparse los dedos.

CAPULETO. ¿Cómo puedes probarlos así?

SEGUNDO SIRVIENTE. Pues, señor, es mal cocinero el que no puede chuparse los propios dedos; así que, el que no pueda chuparse los dedos, no va conmigo.

CAPULETO. Ve, márchate.

[Sale el segundo sirviente.]

Estaremos muy poco preparados esta vez. ¿Qué, mi hija ha ido con fray Lorenzo?

NODRIZA. Sí, señor.

CAPULETO. Bien, tal vez él logre hacerle algún bien. Es una testaruda y caprichosa muchacha.

Entra Julieta.

NODRIZA. Mire, ahí viene de la confesión con semblante alegre.

CAPULETO. ¿Y bien, mi obstinada? ¿Dónde has estado vagando?

JULIETA. Donde he aprendido a arrepentirme del pecado de oponerme desobedientemente a usted y a sus mandatos; y el santo Lorenzo me ha ordenado postrarme aquí para pedirle perdón. Le ruego que me perdone. De ahora en adelante, siempre obedeceré su voluntad.

CAPULETO. Manda llamar al Conde, ve y dile esto. Quiero que este lazo se ate mañana por la mañana.

JULIETA. Encontré al joven señor en la celda de Lorenzo y le di el amor que correspondía, sin traspasar los límites de la modestia.

CAPULETO. Pues me alegra. Esto está bien. Levántate. Así debe ser. Déjame ver al Conde. Sí, claro. Ve, te digo, y tráelo aquí. Ahora, por Dios, este venerable y santo fraile, toda nuestra ciudad le debe mucho.

JULIETA. Nodriza, ¿quiere venir conmigo a mi cuarto para ayudarme a escoger los adornos necesarios que crea apropiados para mañana?

LADY CAPULETO. No, no hasta el jueves. Hay tiempo suficiente.

CAPULETO. Ve, Nodriza, acompáñala. Iremos a la iglesia mañana.

[Salen Julieta y la Nodriza.]

LADY CAPULETO. Estaremos cortos de provisiones, ya es casi de noche.

CAPULETO. Bah, yo me encargaré y todo saldrá bien, te lo aseguro, esposa. Ve con Julieta, ayúdala a arreglarse. Yo no iré a la cama esta noche, déjame a mí. Por esta vez haré de ama de casa.—¡Eh, hola!— Todos se han ido: bien, iré yo mismo a ver al Conde Paris, para prepararlo para mañana. Mi corazón está maravillosamente ligero desde que esta muchacha caprichosa se ha corregido.

[Salen.]