Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
ACT V
Capítulo 713 de 818 · 2 min de lectura
Escena I. El campamento griego. Frente a la tienda de Aquiles. Escena II. El campamento griego. Frente a la tienda de Calcas. Escena III. Troya. Frente al palacio de Príamo. Escena IV. La llanura entre Troya y el campamento griego. Escena V. Otra parte de la llanura. Escena VI. Otra parte de la llanura. Escena VII. Otra parte de la llanura. Escena VIII. Otra parte de la llanura. Escena IX. Otra parte de la llanura. Escena X. Otra parte de la llanura.
Personajes
PRÍAMO, rey de Troya
Sus hijos: HÉCTOR, TROILO, PARIS, DEÍFOBO, HELENO, MARGARITÓN, hijo bastardo de Príamo
Comandantes troyanos: ENEAS, ANTENOR
CALCAS, sacerdote troyano que toma partido por los griegos; PÁNDARO, tío de Crésida; AGAMENÓN, general griego; MENELAO, su hermano
Comandantes griegos: AQUILES, ÁYAX, ULISES, NÉSTOR, DIOMEDES, PATROCLO
TERSITES, griego deforme y mordaz; ALEJANDRO, sirviente de Crésida; CRIADO de Troilo; CRIADO de Paris; CRIADO de Diomedes; HELENA, esposa de Menelao; ANDRÓMACA, esposa de Héctor; CASANDRA, hija de Príamo, profetisa; CRÉSIDA, hija de Calcas
Soldados troyanos y griegos, y asistentes
LUGAR: Troya y el campamento griego frente a ella
PRÓLOGO
En Troya se sitúa la escena. Desde las islas de Grecia, los príncipes orgullosos, irritada su noble sangre, han enviado sus naves al puerto de Atenas, cargadas con los ministros e instrumentos de cruel guerra. Sesenta y nueve que portaban sus coronas reales, desde la bahía ateniense zarparon hacia Frigia; y su voto es saquear Troya, dentro de cuyos fuertes muros la raptada Helena, reina de Menelao, duerme con el lascivo Paris—y esa es la causa de la contienda. Llegan a Ténedos, y las naves de profundo calado allí descargan su bélico cargamento. Ahora, en las llanuras dardanas, los griegos, frescos y aún intactos, levantan sus valientes pabellones: la ciudad de Príamo, de seis puertas, Dardania, y Timbria, Ilia, Chetas, Troien y Antenórides, con gruesos cerrojos y seguros correspondientes, incitan a los hijos de Troya. Ahora la expectativa, que agita los espíritus inquietos de uno y otro lado, troyanos y griegos, lo arriesga todo. Y aquí he venido yo, un prólogo armado, pero no confiado en la pluma del autor ni en la voz del actor, sino ataviado en condiciones semejantes a nuestro argumento, para decirles, nobles espectadores, que nuestra obra salta sobre el inicio y los primeros hechos de esas disputas, comenzando en la mitad; y de ahí se aparta, hacia lo que puede ser digerido en una obra. Gusten o censuren; hagan según su placer; ahora, bueno o malo, es solo el azar de la guerra.
ACTO I



