Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE IV. The plain between Troy and the Grecian camp.
Capítulo 731 de 818 · 1 min de lectura
Alaridos. Excursiones. Entra Tersites.
TERSITES. Ahora se están arañando el uno al otro; iré a mirar. Ese disimulador abominable, Diomedes, lleva esa misma asquerosa manga del joven tonto y enamorado de Troya en su yelmo. Me gustaría verlos encontrarse, para que ese mismo joven troyano, ese asno que ama a la ramera de allá, pudiera enviar a ese griego, vil rufián y mujeriego con la manga, de regreso a la lujuriosa y engañosa fulana de la misión sin manga. Por otro lado, la política de esos astutos bribones juradores, ese viejo queso reseco roído por ratones, Néstor, y ese mismo zorro, Ulises, no ha resultado valer ni una zarzamora. Me pusieron, por política, a ese perro mestizo, Áyax, contra ese perro de igual calaña, Aquiles; y ahora el perro, Áyax, está más orgulloso que el perro Aquiles, y no quiere armarse hoy; por lo cual los griegos empiezan a proclamar la barbarie, y la política cae en mala reputación.
Entran Diomedes y Troilo, siguiéndolo.
¡Silencio! Aquí viene la manga, y el otro.
TROILO. No huyas; pues aunque tomaras el río Estigia, yo nadaría tras de ti.
DIOMEDES. Te equivocas al llamarlo huida. No huyo; pero la prudencia ventajosa Me apartó de la desventaja de la multitud. ¡Prepárate!
TERSITES. ¡Sujeta a tu ramera, griego; ahora por tu ramera, troyano! ¡Ahora la manga, ahora la manga!
[Salen Troilo y Diomedes peleando.]
Entra Héctor.
HÉCTOR. ¿Quién eres, griego? ¿Vienes a enfrentarte con Héctor? ¿Eres de sangre y honor?
TERSITES. No, no, soy un bribón; un vil y deslenguado bellaco; un verdadero canalla inmundo.
HÉCTOR. Te creo. Vive.
[Sale.]
TERSITES. Dios te lo pague por creerme; ¡pero que una peste te rompa el cuello por asustarme! ¿Qué ha sido de esos bribones mujeriegos? Creo que se han tragado el uno al otro. Me reiría de ese milagro. Sin embargo, de algún modo, la lujuria se devora a sí misma. Iré a buscarlos.
[Sale.]



