Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare

SCENE VII. Another part of the plain.

Capítulo 734 de 818 · 1 min de lectura

Entran Aquiles con los Mirmidones.

AQUILES. Vengan aquí conmigo, ustedes, mis Mirmidones; presten atención a lo que digo. Síganme donde yo gire; no den un solo golpe, pero manténganse preparados; y cuando haya encontrado al sangriento Héctor, rodéenlo con sus armas; ejecuten su cometido de la manera más feroz. Síganme, señores, y vigilen mis acciones. Está decidido: el gran Héctor debe morir.

[Salen.]

Entran Menelao y Paris, luchando; luego aparece Tersites.

TERSITES. El cornudo y el hacedor de cornudos están en ello. ¡Ahora, toro! ¡Ahora, perro! ¡Vamos, Paris, vamos! ¡Ahora, mi espartano de doble cresta! ¡Vamos, Paris, vamos! El toro lleva la ventaja. ¡Cuidado con los cuernos, eh!

[Salen Paris y Menelao.]

Entra Margarelón.

MARGARELÓN. Vuélvete, esclavo, y pelea.

TERSITES. ¿Quién eres tú?

MARGARELÓN. Un hijo bastardo de Príamo.

TERSITES. Yo también soy un bastardo; me gustan los bastardos. Soy bastardo de nacimiento, bastardo de crianza, bastardo de mente, bastardo en valor, en todo ilegítimo. Un oso no muerde a otro, ¿y por qué habría de hacerlo un bastardo? Ten cuidado, esta disputa es muy ominosa para nosotros: si el hijo de una ramera pelea por una ramera, tienta al juicio. Adiós, bastardo.

[Sale.]

MARGARELÓN. ¡Que el diablo te lleve, cobarde!

[Sale.]