Obras completas de William Shakespeare · William Shakespeare
SCENE IV. Paris. The King’s palace.
Capítulo 8 de 818 · 2 min de lectura
Entran Helena y el Bufón.
HELENA. Mi madre me saluda amablemente: ¿se encuentra bien?
BUFÓN. No está bien, pero aun así goza de salud; está muy alegre, pero no está bien. Pero gracias sean dadas, está muy bien y no le falta nada en el mundo; pero aun así no está bien.
HELENA. Si está muy bien, ¿qué le pasa que no está muy bien?
BUFÓN. En verdad, está muy bien, salvo por dos cosas.
HELENA. ¿Cuáles dos cosas?
BUFÓN. Una, que no está en el cielo, ¡adonde Dios la lleve pronto! La otra, que está en la tierra, ¡de donde Dios la lleve pronto!
Entra Paroles.
PAROLES. ¡Dios la bendiga, mi afortunada señora!
HELENA. Espero, señor, contar con su buena voluntad para tener mi propia buena fortuna.
PAROLES. Tuvo mis oraciones para encaminarla; y para conservarla, téngalas siempre. Oh, bribón, ¿cómo está mi anciana señora?
BUFÓN. Si usted tuviera sus arrugas y yo su dinero, desearía que hiciera lo que usted dice.
PAROLES. ¿Por qué? Yo no he dicho nada.
BUFÓN. Por cierto, es usted más sabio; pues muchas lenguas han causado la ruina de su amo. No decir nada, no hacer nada, no saber nada y no tener nada, es gran parte de su título; que está a muy poco de ser nada.
PAROLES. ¡Vete! Eres un bribón.
BUFÓN. Debió decir, señor, delante de un bribón eres un bribón; es decir, delante de mí eres un bribón. Eso habría sido verdad, señor.
PAROLES. Vamos, eres un necio ingenioso; te he descubierto.
BUFÓN. ¿Me encontró en usted mismo, señor? ¿O le enseñaron a encontrarme? La búsqueda, señor, fue provechosa; y mucho necio puede hallar en usted, para placer del mundo y aumento de la risa.
PAROLES. Un buen bribón, en verdad, y bien alimentado. Señora, mi señor partirá esta noche; un asunto muy serio lo llama. La gran prerrogativa y derecho del amor, que, como corresponde, el tiempo reclama, él lo reconoce; pero lo pospone por una restricción forzada; cuya falta y demora se cubren de dulzura; que ahora destilan en este tiempo contenido, para que la hora venidera rebose de gozo y el placer colme la copa.
HELENA. ¿Qué más desea?
PAROLES. Que se despida de inmediato del rey, y haga esta prisa como si fuera iniciativa suya, reforzada con la disculpa que crea que haga parecer necesaria la urgencia.
HELENA. ¿Qué más ordena?
PAROLES. Que, habiendo conseguido esto, atienda de inmediato a su siguiente voluntad.
HELENA. En todo, me someto a su voluntad.
PAROLES. Así lo informaré.
HELENA. Se lo ruego. Ven, muchacho.
[Salen.]



