Confesiones de un inglés comedor de opio · Thomas De Quincey
1. Por varias razones no he podido redactar las notas para
Capítulo 4 de 9 · 1 min de lectura
esta parte de mi relato en una forma regular y coherente. Presento las notas desordenadas tal como las encuentro, o como ahora las he redactado de memoria. Algunas de ellas señalan su propia fecha, algunas las he fechado yo, y otras carecen de fecha. Siempre que me ha convenido trasplantarlas del orden natural o cronológico, no he dudado en hacerlo. A veces hablo en tiempo presente, a veces en pasado. Pocas de las notas, quizá, fueron escritas exactamente en el periodo al que se refieren; pero esto poco puede afectar su exactitud, ya que las impresiones fueron tales que nunca podrán desvanecerse de mi mente. Mucho ha sido omitido. No podría, sin esfuerzo, obligarme a la tarea de recordar o de construir en una narración regular todo el peso de horrores que gravita sobre mi cerebro. En parte, me excuso por este sentimiento, y en parte porque ahora estoy en Londres, y soy una persona indefensa, que ni siquiera puede ordenar sus propios papeles sin ayuda; y estoy separado de las manos que suelen desempeñar para mí las funciones de un amanuense.



