Confesiones de un inglés comedor de opio · Thomas De Quincey

1. Que a medida que aumentaba el estado creativo del ojo, parecía surgir una simpatía

Capítulo 6 de 9 · 1 min de lectura

surgía entre el estado de vigilia y el de sueño del cerebro en un punto: que todo aquello que yo evocaba y delineaba voluntariamente en la oscuridad tendía a trasladarse a mis sueños, de modo que temía ejercer esta facultad; pues, así como Midas convertía todo en oro, aunque esto frustraba sus esperanzas y defraudaba sus deseos humanos, así también todo aquello susceptible de ser representado visualmente que yo apenas pensaba en la oscuridad, de inmediato tomaba forma de fantasmas ante mis ojos; y por un proceso aparentemente igual de inevitable, una vez esbozados en colores tenues y visionarios, como escrituras con tinta simpática, eran extraídos por la química feroz de mis sueños hasta alcanzar un esplendor insufrible que atormentaba mi corazón.