Confesiones de un inglés comedor de opio · Thomas De Quincey

3. Tanto la noción de espacio, como finalmente la de tiempo, quedaban ambas

Capítulo 8 de 9 · 1 min de lectura

Me sentía profundamente afectado. Edificios, paisajes, etc., se presentaban en proporciones tan vastas que el ojo humano no está hecho para percibirlas. El espacio se dilataba y se amplificaba hasta una extensión de infinita e indescriptible magnitud. Sin embargo, esto no me perturbaba tanto como la enorme expansión del tiempo; a veces sentía como si hubiera vivido setenta o cien años en una sola noche—es más, en ocasiones experimentaba sensaciones que representaban un milenio transcurrido en ese lapso, o, en todo caso, una duración mucho más allá de los límites de cualquier experiencia humana.