Exposiciones de las Sagradas Escrituras: Segunda de Corintios, Gálatas y Filipenses; capítulos I al final. Colosenses, Tesalonicenses y Primera de Timoteo · Alexander Maclaren

II. La manera del progreso cristiano o en qué consiste.

Capítulo 159 de 228 · 2 min de lectura

Consiste en una posesión más completa de Él, en una aproximación más constante a Él y en una apropiación más plena de Él. El progreso cristiano no es un crecimiento que parte de Cristo como punto de partida, sino hacia Cristo como meta. Todo está contenido en el primer acto por el cual Él es recibido por primera vez; lo demás no es más que el desarrollo de eso. Todo nuestro crecimiento en conocimiento y sabiduría consiste en comprender lo que poseemos cuando recibimos a Cristo. Crecemos en la medida en que aprendemos a verlo como el centro de toda verdad, como el Revelador de Dios, como el Maestro del hombre, como el Intérprete de la naturaleza, como el sentido y fin de la historia, como el Señor de la vida y de la muerte. La moral, la política y la filosofía fluyen de Él. Sus labios, su vida y su muerte proclaman toda verdad, humana y divina.

Así como en la sabiduría, también en el carácter, todo progreso consiste en acercarse más a Jesús y recibir cada vez más de su gracia multiforme. Él es el modelo de toda excelencia, el ideal viviente de todo lo que es puro, todo lo que es amable, todo lo que es de buen nombre, la virtud encarnada, la alabanza hecha realidad. Él es el poder por el cual llegamos a ser formados gradual y crecientemente a su semejanza. Cada parte de nuestra naturaleza encuentra en Jesús su mejor estímulo, tanto para los individuos como para las sociedades. Cristo y el crecimiento en Él es el verdadero progreso, y la única manera en que los hombres pueden ser presentados perfectos es que sean presentados 'perfectos en Cristo', para lo cual debe trabajar todo aquel que quiera que su labor no sea en vano. Ese progreso debe seguir la triple dirección que señala el texto. Primero, debe haber una manifestación progresiva en actos y vida del Cristo ya poseído: 'Así como recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en Él.' También debe haber un crecimiento más completo en el alma de la nueva vida ya recibida. Así como la hoja crece verde y se ensancha, así un carácter semejante a Cristo debe crecer, no únicamente por esfuerzo. Y debe haber un continuo ser edificados en Él mediante constantes añadiduras al edificio de gracias asentado sobre ese fundamento.