Fausto · Johann Wolfgang von Goethe

Part 7

Capítulo 7 de 14 · 14 min de lectura

(Vase FAUSTO.)

MEFISTÓFELES, envuelto en la larga vestidura de FAUSTO

Razón y saber desdeña, las dos alas que te han dado; deja que en sus obras vanas de ilusiones y de encantos te afirme y envuelva el suave Espíritu del engaño; y así, Doctor, serás mío, sin condiciones ni obstáculos. Dio el sino a su mente indócil impulso desenfrenado, y ese escape, no es posible detenerlo ni pararlo. Sobre los terrenos goces salta aturdido, y lo arrastro de mediocridad insípida por los derroteros áridos. Luchará con sus afanes cuerpo a cuerpo y brazo a brazo; los manjares tentadores escaparán de su labio, y en balde misericordia pedirá, porque ese fatuo se ha de hundir de todos modos, aunque no se entregue al Diablo.

ENTRA UN ESTUDIANTE

ESTUDIANTE

Ha poco que estoy aquí, y ansío conocer al hombre eminente, cuyo nombre con elogio siempre oí.

MEFISTÓFELES

Sois galante. En mí veréis un hombre a todos igual. ¿Maestro hubisteis?

ESTUDIANTE

No tal, y si serlo vos queréis... Tengo voluntad no escasa, juventud, algún dinero; mi madre —¡siempre hay un pero!— quería tenerme en casa; mas tras la ciencia, señor, todos mis anhelos van.

MEFISTÓFELES

Para lograr vuestro afán no hallarais sitio mejor.

ESTUDIANTE

¡Ay! Lejos de él encontrarme quisiera, si hablamos francos: a estas aulas y estos bancos nunca podré acostumbrarme. En este oscuro rincón no se ven cielo ni verde; y aquí el pobre alumno pierde el sentido y la razón.

[Ilustración]

MEFISTÓFELES

El hábito hará que os cuadre lo que amargo al pronto ha sido. El niño recién nacido huye el pecho de su madre; luego con vivo placer halla en él grato sustento: habréis tal contentamiento en las ubres del saber.

ESTUDIANTE

En ellas nutrirme ansío: ¿cómo hacerlo?

MEFISTÓFELES

Meditad, primero, a qué facultad se inclina vuestro albedrío.

ESTUDIANTE

En saber mi afán se encierra: asimilarme querría Natura y Filosofía, cuanto abarcan cielo y tierra.

MEFISTÓFELES

Para alcanzar esa palma estáis en buenos senderos: procurad no distraeros.

ESTUDIANTE

Pondré en ello toda el alma. Bástame una concesión: tener, los festivos días, unas cuantas horas mías en la florida estación.

MEFISTÓFELES

El tiempo es un torbellino que huyendo va sin cesar; mas se puede adelantar mucho con orden y tino. Estudiad primeramente un curso preparador de Lógica: es la mejor disciplina de la mente. Ajustados borceguís ella os calza, y con su ayuda ligero la senda ruda del pensamiento seguís, sin perder la dirección yendo de atrás adelante, como la ráfaga errante de la inquieta exhalación. Después de esto, en repetidas lecciones dificultosas, aprenderéis que las cosas más fáciles y sabidas, cual comer o respirar, con minucioso interés por uno, por dos y tres se tienen que analizar. El telar del pensamiento es como el del tejedor: hilos de vario color pone un golpe en movimiento; viene y va la lanzadera con extraña rapidez, y se ejecuta a la vez la combinación entera. El sabio, lleno de sí, llega, y en lección no breve prueba que es y que ser debe necesariamente así. Esto, primero; después eso, segundo, va en pos; y a seguida de los dos viene, en fin, lo que hace tres. Y os demostrará profundo, con raciocinio severo, que no puede haber tercero sin primero y sin segundo. Esto, a fuerza de atender, el alumno lo comprende; lo que con esto no aprende el alumno es a tejer. Si quiere el docto estudiar algo viviente, animado, su alma, su espíritu a un lado aparta, en primer lugar; y cuando al fin sujetó sus elementos a examen, solo le falta el ligamen que inmaterial los unió. La química a ese poder Naturæ encheiresin llama, y sin quererlo proclama la nada de su saber.

ESTUDIANTE

Ni una palabra comprendo.

MEFISTÓFELES

Ya lo veréis de otro modo. Clasificándolo todo, ordenando y dividiendo, vencerlo podréis al fin.

ESTUDIANTE

Mientras tanto, pierdo el tino. Una rueda de molino da vueltas en mi magín.

MEFISTÓFELES

Luego, en segundo lugar, debéis, con ansia afanosa, la profunda y provechosa Metafísica estudiar. Esa ciencia omnipotente, que a la razón pone el sello, nos habla de todo aquello que no alcanza nuestra mente; y si queda aún más oscuro, no temáis, porque al instante con un nombre rimbombante os sacará del apuro. Quieren tenaces porfías esos estudios. Tendréis cuatro o cinco, o quizás seis lecciones todos los días. Al toque de la campana vendréis, exacto y cumplido, con el cuaderno aprendido, de buena o de mala gana; y aunque diga el libro tanto como el profesor en clase, escribid, cual si os dictase el mismo Espíritu Santo.

ESTUDIANTE

Ya sé que es de gran provecho. Escolar que con congojas emborrona muchas hojas, vuelve a casa satisfecho.

MEFISTÓFELES

Pero elegir facultad debéis.

ESTUDIANTE

La Jurisprudencia no excita mi preferencia.

MEFISTÓFELES

No me sorprende, en verdad. Conozco esa ciencia ruin. Las leyes, cambiando nombres, sucédense entre los hombres como epidemia sin fin; y en su curso desigual cambian: la razón más fuerte en sinrazón se convierte; acá es bien lo que allí es mal. Hijo del hombre, ¡ay de ti! De aquel derecho sagrado que contigo se ha engendrado, no se acuerda nadie aquí.

ESTUDIANTE

¡Feliz quien por vos se guía! Al escucharos, más crece mi prevención. ¿Qué os parece? ¿Estudiaré Teología?

MEFISTÓFELES

Quisiera con hábil tino aconsejaros. En esa ciencia es difícil empresa seguir siempre el buen camino. Aunque estudiéis con afán, de distinguir no halláis medio la ponzoña y el remedio, que en ella mezclados van; y así juzgo lo mejor tener tan solo presente un texto, y seguir fielmente las máximas del autor. Ateneos, sin temer, a las palabras, y abierta veréis la más fácil puerta en el templo del saber.

ESTUDIANTE

Mi inexperiencia confieso: una idea hallar creí en cada palabra.

MEFISTÓFELES

¡Oh, sí!.. Mas no os apuréis por eso. A lo mejor del pensar falta la idea en mal hora, y una palabra sonora llena muy bien su lugar. Con palabras cada día doctamente discutís; con palabras erigís la más hermosa teoría. A las palabras fe humilde prestad: es tal su valer que no les podéis poner ni quitar punto ni tilde.

ESTUDIANTE

Perdonad, si a otro terreno voy, y del presente salgo: ¿no me podéis decir algo de la ciencia de Galeno? Tres años bien poco son, y hay largo trecho que andar; pero es un gran auxiliar vuestra docta dirección.

MEFISTÓFELES (para sí.)

Con tal gravedad le hablo que me aburro yo a mí mismo: ¡basta ya de dogmatismo! Vuelvo a mi papel de diablo.

(En voz alta.)

¡Medicina! ¡Luminar digno del mayor respeto! ¡Gran ciencia!... Mas su secreto fácil es de penetrar, y en un momento os lo explico. Escuchadme. Con profundo sentido escrutad el mundo de lo grande y de lo chico. Y analizados los dos doctamente, dejad que ande lo chico, y también lo grande, como lo dispuso Dios. Os lo diré, aunque os asombre: cavilar es necedad; la ocasión aprovechad, pues la ocasión hace al hombre. Sois bien formado y galán, emprendedor y dispuesto; fiad en vos mismo, y presto todos en vos confiarán. De la mujer, sobre todo, ocupaos: sus lamentos, sus ayes, sus aspavientos, todos se curan de un modo. Buscad término prudente entre el respeto y la audacia y con esa diplomacia es vuestra la hermosa cliente. Título habéis de tener que os inicie en su favor, probando que es superior a todos vuestro saber; y ya podéis intentar sabrosas galanterías, que otros, tras largas porfías, no se atreven ni a soñar. Sin temor a sus enojos, cuando la pulséis, resuelto oprimid el brazo esbelto, flechándole bien los ojos; y sin mengua de su honor, palpad, con mano ligera si a la mórbida cadera le molesta el ceñidor.

ESTUDIANTE

Eso lo entiende el más romo: ¡promete la facultad! Al menos con claridad se comprende el qué y el cómo.

MEFISTÓFELES

La ciencia es árida: en vano con su sombra nos convida; pero el árbol de la vida siempre está verde y lozano.

ESTUDIANTE

¡Paréceme todo un sueño! ¿Podré, en otras ocasiones, vuestras útiles lecciones aprovechar?

MEFISTÓFELES

Sois muy dueño.

ESTUDIANTE

Cuéstame esfuerzo partir, y completarais mis glorias si en mi libro de memorias quisierais algo escribir.

(MEFISTÓFELES escribe en el libro de memorias del ESTUDIANTE, y se lo devuelve.)

ESTUDIANTE, leyendo

Eritis sicut Deus, scientes bonum et malum.

(Cierra el libro respetuosamente y se retira.)

MEFISTÓFELES

Busca, del saber en pos, lo que la Sierpe ofrecía: ha de pesarte algún día tu similitud con Dios.

ENTRA FAUSTO

FAUSTO

¿Dónde vamos?

MEFISTÓFELES

Me es igual. Si no te parece mal, visitarás, con mi ayuda, ahora a la gente menuda, después a la principal. Provecho hallarás y agrado en el curso inesperado.

FAUSTO

Para hacerlo más fecundo, aunque soy hombre barbado, fáltame una cosa, mundo. Corto soy como el que más; siempre me juzgué y me vi pequeño entre los demás.

MEFISTÓFELES

Si tienes confianza en ti, pronto paso te abrirás.

FAUSTO

¡En marcha! ¡Manos a la obra! Pero, coche no has traído, ni caballos...

MEFISTÓFELES

¡Qué zozobra!... Basta este manto extendido para nuestra empresa, y sobra. Con tal de que para el viaje no traigas mucho equipaje, un soplo de aire caliente preparo, y está corriente el fantástico carruaje. Si en el coche volador pesamos poco, mejor; más presto haremos la vía. Ya por la audaz correría te felicito, Doctor.

[Ilustración]

[Ilustración]

TABERNA DE AUERBACH EN LEIPZIG

REUNIÓN DE ALEGRES CAMARADAS

FROSCH

¿No hay quién beba? ¿No hay quién ría? Yo os haré cambiar la mueca. ¿Quién en paja húmeda trueca vuestra inflamable alegría?

BRANDER

¡Tuya es la culpa, pardiez! Haz alguna señalada tontería o marranada.

FROSCH

Ahí las tienes, a la vez.

(Le vierte un vaso de vino en la cabeza.)

BRANDER

¡Puerco!

FROSCH

Quisístelo así.

SIEBEL

¡Basta ya! ¡Fuera gritones! ¡Preparad bien los pulmones, y en coro! ¡Seguidme a mí!

(Tararea estrepitosamente)

ALTMAYER

¡La casa se viene abajo! ¡El tímpano estalla y zumba!

SIEBEL

Si la bóveda retumba, señal de que es bueno el bajo.

FROSCH

Cierto. ¡Afuera el que no esté conforme!... ¡Ya va!... Esto es serio.

(Canta)

«El Sacro Romano Imperio, ¿cómo se mantiene en pie?»

BRANDER

¡Qué canción! ¡Solemne y crítica! ¡Política, en conclusión! Empalagosa canción es toda canción política. Bendice a Dios soberano cada día, al levantarte, por no tener que ocuparte del Sacro Imperio Romano. Por mí, tengo a mucho honor y a gran ventura no ser Chambelán ni Canciller, Príncipe ni Emperador. Mas si os interesa tanto tener caudillo notorio, formemos el Consistorio y elijamos Padre Santo. Ya sabéis que la elección, hasta a quien no la merece, dignifica y engrandece.

ALTMAYER

¡A otra cosa! ¡Otra canción!

FROSCH, canta

Ve de rama en rama, ruiseñor de abril, saluda a mi dama, ruiseñor gentil.

SIEBEL

¿A tu dama? ¡Ja, ja, ja! ¡Buenos saludos son esos!...

FROSCH

¡Saludo, abrazos y besos! Nadie me lo impedirá.

(Canta.)

Ten la puerta abierta, niña de mi amor; la noche su velo tiende protector. Cierra bien la puerta, ciérrala bien ya; la aurora en el cielo despuntando está.

SIEBEL

Requiébrala a tu placer: al freír será el reír; lo que me hizo a mí sufrir, a ti te hará padecer. Dele el diablo en galardón un extravagante enano, que con ella, mano a mano, se deleite en un rincón; y con burlescos reproches, al volver del aquelarre, un chivo me los agarre y les dé las buenas noches. Pero un mancebo jovial, un mozo de carne y hueso, robusto y gallardo, es eso mucho honor para hembra tal. ¿Saludos? ¡De buena gana y con excelentes modos!...

FROSCH

¿Cómo?

SIEBEL

Rompiéndole todos los vidrios de la ventana.

BRANDER, golpeando la mesa

¡Caballeros, atención! Es preciso ser galantes, y pues hay muchos amantes en aquesta reunión, voy a seguir yo también la costumbre establecida, dándoles, por despedida, algo que les sepa bien. Será un cantar a la moda, muy gracioso y muy sencillo: repetid el estribillo con el alma y la voz toda.

(Canta.)

En la despensa una rata logró el hocico meter; de jamón, manteca y nata hartábase a su placer. Como Lutero, echó panza, viviendo allí sin afán. La cocinera en venganza diole un día solimán. Al momento saltó fuera con frenético furor, cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

EL CORO, con gran algazara

Cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

BRANDER, continuando la canción

Salta y brinca, sale y entra, corre de acá para allá, y en todo cazo que encuentra a beber sedienta va. Todo lo muerde, desgarra y rompe, fuera de sí, y ni el diente ni la garra mitigan su frenesí; hasta que la angustia fiera vence y postra su vigor, cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

CORO

Cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

BRANDER

Salvación del cielo impetra, corre y corre sin cesar; en la cocina penetra y se arroja en el hogar. Entre ascuas y llamaradas halla sepultura en él, mientras ríe a carcajadas la envenenadora cruel. Exhaló de esa manera el postrimer estertor, cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

CORO

Cual si la pobre tuviera dentro del cuerpo al Amor.

SIEBEL

¡Cómo ríen, en sus glorias, con la canción insensata! ¡Emponzoñar a una rata!... ¡Qué interesantes historias!

BRANDER

¡Panzudo sentimental! Se apiada, y bien sé por qué: porque su retrato ve en el hinchado animal.

ENTRAN FAUSTO Y MEFISTÓFELES

MEFISTÓFELES

Entre gente divertida he de llevarte, ante todo, y verás tú de qué modo goza esa gente la vida. Para ella el tiempo mejor en continua fiesta pasa, pues es, si en ingenio escasa, riquísima en buen humor; y contenta con su suerte, gira en un círculo estrecho, cual gato que satisfecho con su cola se divierte. Mientras dura la salud, mientras el patrón le fía, come el pan de cada día sin cuidados ni inquietud.

BRANDER

Forasteros son, mirad, dícenlo porte y semblante; parece que en este instante arriben a la ciudad.

FROSCH

Es tu sospecha fundada; hijos son de otro país. Es, en pequeño, un París Leipzig; por eso me agrada.

SIEBEL

¿Quiénes serán? No imagino...

FROSCH

Dejadme: tan fácilmente cual se arranca a un niño un diente, con este vaso de vino sonsacaré quiénes son. Por sus modos altaneros parécenme caballeros de elevada condición.

[Ilustración]

BRANDER

Charlatanes de lugar son quizás.

ALTMAYER

Pudiera...

FROSCH

¡Calla! Comienzo da la batalla. ¡Oh, los voy a anonadar!

MEFISTÓFELES, a FAUSTO

Es gente que tanto sabe, esta gente de que te hablo, que no ve llegar al diablo, aunque la garra le clave.

FAUSTO

¡Caballeros, guárdeos Dios!

SIEBEL

¡Él guarde a Vuesa Mercé!

(En voz baja, mirando de reojo a MEFISTÓFELES.)

¿Por qué arrastrará este el pie?

MEFISTÓFELES

¿Habrá sitio para dos? No intentaré aquí pedir buen vino, que no se cría; mas la buena compañía puede esa falta suplir.

ALTMAYER

Parecéis hombre corrido.

FROSCH

Sin duda venís de lejos, y en casa de Juan Conejos habréis cenado y dormido.

MEFISTÓFELES

Ayer pasamos de largo; pero en casos diferentes de expresar a sus parientes su afecto, nos dio el encargo.

(Saludando a FROSCH.)

ALTMAYER, en voz baja

¡Qué pez! ¿Te ha clavado?

FROSCH

¿A mí? Deja que revancha tome.

MEFISTÓFELES

Buenas voces pareciome oír al llegar aquí. ¡Lugar propio para el canto! Debe retumbar sonoro bajo esta bóveda el coro.

FROSCH

¿Sois filarmónico?

MEFISTÓFELES

Un tanto. ¡Afición, mucha afición! Pero, escasa facultad...

ALTMAYER

Un romance, pues, cantad.

MEFISTÓFELES

Uno, y ciento, y un millón.

SIEBEL

Basta uno, de nuevos lances.

MEFISTÓFELES

Venimos, precisamente, de España, patria excelente del buen vino y los romances.

(Canta.)

«Era un gran rey, y tenía una pulga...»

FROSCH

¡Voto a Cristo! ¡Una pulga!... No se ha visto más gustosa compañía.

MEFISTÓFELES, cantando

Era un gran rey y tenía una pulga colosal; más que al propio hijo quería al estupendo animal. Llama al sastre de la corte, viene el artífice fiel; mándale que al punto corte un traje para el doncel.

BRANDER

¡Oh sastre, pon atención! Mide exacta cada pieza, y si estimas la cabeza, que no haga un pliegue el calzón.

MEFISTÓFELES, cantando

Cubierto de seda y oro va, de los pies al testuz, y para mayor decoro, lleva al pecho una gran cruz. Primer ministro es nombrado por su insigne protector; sus parientes, a su lado, gozan el regio favor. A los grandes y las bellas todo es picar y morder; ya la Reina y sus doncellas no se pueden contener. Mas calla y se mortifica toda la gente de pro: nosotros, si alguien nos pica, cruje la uña, y se acabó.

TODOS, en coro y vociferando

Nosotros, si alguien nos pica, cruje la uña, y se acabó.

FROSCH

¡Bravo! ¡Soberbio!

SIEBEL

Acabad con las pulgas.

BRANDER

¡Mucho tino al cogerlas!

ALTMAYER

¡Viva el vino! ¡Y viva la libertad!

MEFISTÓFELES

Por la libertad brindara si mejor el vino fuera.

SIEBEL

¿Malo el vino?... ¡Afuera!

FROSCH

¡Afuera!

MEFISTÓFELES

Si el patrón no se enojara, os diera a probar el mío.

SIEBEL

No se ofende el hostelero.

FROSCH

Aceptamos todos; pero que corra abundante el río. Si es el vino bueno o ruin conócelo el paladar repitiendo sin cesar los tragos.

ALTMAYER, en voz baja

Serán del Rin.

MEFISTÓFELES

Dadme un taladro.

BRANDER

¿Qué hacéis? ¿Acaso tenéis aquí los toneles?

ALTMAYER

Ved allí herramientas, si queréis.

MEFISTÓFELES, tomando el taladro que le da FROSCH

Está bien: a voluntad pedid, y seréis servido.

FROSCH

Pues qué, ¿tenéis gran surtido?

MEFISTÓFELES

Cuanto os plazca demandad.

ALTMAYER, a FROSCH

Ya te relames el labio.

FROSCH

Venga Rin; para escoger un buen vino, no hay que hacer al suelo natal agravio.

MEFISTÓFELES, haciendo un agujero con el taladro en el borde de la mesa, a la parte que está sentado FROSCH

Dadme cera, y un tapón haremos; dádmela al punto.

ALTMAYER

Entendido está el asunto: es prestidigitación.

MEFISTÓFELES, a BRANDER

¿Y vos? ¿Qué queréis?

BRANDER

Yo quiero Champaña, y con mucha espuma.

(MEFISTÓFELES taladra. Uno de los camaradas hace los tapones y tapa los agujeros.)

BRANDER

No puede, el que más presuma, prescindir de lo extranjero. Lo bueno, siempre lo es; y aunque el germano odie al galo, no por eso encuentra malo el rico vino francés.

SIEBEL

Bueno para mí no le hay cuando a vinagrillo sabe: dadme vino dulce y suave.

MEFISTÓFELES

Voy a serviros Tockay.

ALTMAYER

¡Caballeros, poco a poco! Mirémonos frente a frente, nadie aquí burlas consiente.

MEFISTÓFELES

Ni las intenta tampoco con personas de tal pro. Decid, sin temor, los seis qué vinos beber queréis.

ALTMAYER

¡De todos, y se acabó!

(Después que están hechos y tapados todos los agujeros.)

MEFISTÓFELES, con ademanes estrambóticos

Produce la cepa racimos sin cuento, y cuernos a pares el bravo cabrón. Es néctar el vino, y es leño el sarmiento; ¿por qué de esa tabla no salta al momento el jugo que aliento le da al corazón? En el regazo profundo de la Natura y del Mundo con fe los ojos clavad; y la mayor maravilla, cual la cosa más sencilla, emprended y ejecutad. Ahora, abrid, y sin temor bebed.

(Quitan los tapones y cada cual recibe en el vaso el vino que pidió.)

TODOS

¡Manantial sagrado! ¡Fuente divina!

MEFISTÓFELES

¡Cuidado! ¡No se derrame el licor!

TODOS, bebiendo y cantando

¡Bebamos, bebamos de todos los vinos! ¡Bebamos cual beben quinientos cochinos!

MEFISTÓFELES

¡Ya es libre y feliz mi gente! Mira: en sus glorias está.

FAUSTO

Vámonos: cánsome ya.

MEFISTÓFELES

Dos minutos solamente, y verás la estupidez en su cumbre y su cenit.

SIEBEL

(Bebe sin precaución; el vino cae al suelo y brota una llama.)

¡Socorro!... ¡Fuego! ¡Acudid! ¡Infierno es esto!

MEFISTÓFELES

Esta vez solo fue chispa ligera del purgatorio sombrío. Rojo fuego, amigo mío, basta ya; tu ardor modera.

SIEBEL

¿Qué es lo que ha pasado aquí? Nos burló: ¿por quién nos toma?

FROSCH

No repetiréis la broma.

ALTMAYER

Echémosle.

TODOS

¡Echarle! Sí.

SIEBEL

¿Piensa hacer este bergante su hocúspoco engañador?

MEFISTÓFELES

¡Calle el borracho hablador!

SIEBEL

¡Calle el zafio nigromante!

BRANDER

Comenzó el chubasco ya.

ALTMAYER

(Quita uno de los tapones de la mesa, sale un chorro de fuego, y le quema.)

¡Me abraso!

SIEBEL

¡Maligno influjo! ¡Firme con él; es un brujo!

FROSCH

¡Dadle: condenado está!

(Toman los cuchillos y acometen a MEFISTÓFELES.)

MEFISTÓFELES, con grave ademán

Venid, Apariencias; venid, y engañosas trocad a sus ojos lugares y cosas.

(Los camaradas detiénense asombrados, mirándose unos a otros.)

ALTMAYER

¡Qué campos tan pintorescos!

FROSCH

¿Es verdad o es ilusión? ¡Cuán verdes las viñas son!

SIEBEL

Y los racimos ¡cuán frescos!

BRANDER

Al pie de un árbol lozano crece esta vid opulenta; mirad las uvas que ostenta al alcance de la mano.

(Coge a SIEBEL por la nariz. Los demás cogen también las narices de sus compañeros, y levantan los cuchillos.)

MEFISTÓFELES, como antes

Error, a sus ojos arranca la venda, y palpen, corridos, la burla tremenda.

(Desaparece con FAUSTO. Los camaradas sueltan presa.)

SIEBEL

¿Qué es esto?

ALTMAYER

¿Qué?

FROSCH

¡Tu nariz!

BRANDER, a SIEBEL

La tuya en mis manos tiento. ¡Ja, ja!

ALTMAYER

Molido me siento de los pies a la cerviz. No puedo más: ¡una silla!