Gargantúa y Pantagruel · François Rabelais

Capítulo 4.XXXI.

Capítulo 184 de 266 · 2 min de lectura

Las partes exteriores de Carnaval disecadas.

Carnaval, continuó Xenómanes, está algo mejor proporcionado en sus partes exteriores, salvo por las siete costillas que tenía de más respecto a la forma común de los hombres.

Sus dedos de los pies eran como un virginal; el peritoneo, o membrana en la que estaban envueltas sus entrañas, como una mesa de billar. Sus uñas, como un berbiquí. Sus pies, como una guitarra. Su espalda, como una ballesta desmesuradamente encorvada. Sus talones, como un garrote. Las plantas de sus pies, como un crisol. Las vértebras, o articulaciones de su columna, como una gaita. Sus piernas, como un señuelo de halcón. Sus costillas, como una rueca. Sus rodillas, como un taburete. Su pecho, como un dosel. Sus muslos, como un casco de acero. Sus omóplatos, como un mortero. Sus caderas, como una barrena. Su torso, como un juego de bolos. Su vientre tan grande como una cuba, abotonado a la antigua, con un cinturón cruzando el medio de su pecho. Sus pezones, como una gaita. Sus axilas, como un tablero de damas. Sus hombros, como una carretilla. Sus brazos, como una capa de montar. Sus dedos, como morillos de cofradía. Los peronés, o huesos menores de sus piernas, como un par de zancos. Sus tibias, como hoces. Sus codos, como una ratonera. Sus manos, como un cepillo de cardar. Su cuello, como un talboy. Su garganta, como un fieltro para destilar hipocrás. La nuez de su garganta, como un barril, donde colgaban dos bultos de bronce, muy finos y armoniosos, en forma de reloj de arena. Su barba, como un farol. Su barbilla, como un hongo. Sus orejas, como un par de guantes. Su nariz, como un coturno. Sus orificios nasales, como una venda para la frente. Sus cejas, como una sartén. En su ceja izquierda había una marca con la forma y tamaño de un orinal. Su lengua, como una guimbarda. Su boca, como una manta de caballo. Su rostro bordado como la albarda de una mula. Su cabeza formada como un alambique. Su cráneo, como una bolsa. Las suturas de su cráneo, como el anillo del pescador. Sus párpados, como un violín. Sus ojos, como una caja de peines. Sus nervios ópticos, como una caja de yesca. Su piel, como una gabardina. Su epidermis, o piel exterior, como una tela de cernir. Su cabello, como un cepillo de fregar. Su pelaje, como se dijo antes. Sus sienes, como la llave de una cisterna. Sus mejillas, como un par de zuecos de madera. Sus genitales, como una cepilladora de carpintero. Sus músculos erectores, como una raqueta. El perineo, como un flautín. Su ano, como un espejo de cristal. Sus nalgas, como una grada. Sus lomos, como una mantequera. Sus mandíbulas, como una taza de caldo. Sus dientes, como un bastón de cazador. De tales dientes de potro como los suyos, se encuentra uno en Colonges les Royaux en Poitou, y dos en La Brosse en Xaintonge, en la puerta de la bodega.