Gargantúa y Pantagruel · François Rabelais
Capítulo 4.XL.
Capítulo 193 de 266 · 2 min de lectura
Cómo fray Juan acondicionó la cerda; y de los valientes cocineros que entraron en ella.
Entonces, por orden de fray Juan, los ingenieros y sus obreros acondicionaron la gran cerda que estaba en el barco Botella de Cuero. Era una máquina maravillosa, tan ingeniosamente construida que, mediante grandes artefactos dispuestos a su alrededor en hileras, lanzaba barras de hierro bifurcadas y pernos de acero cuadrangulares; y en su interior al menos doscientos hombres podían combatir fácilmente y estar protegidos. Fue hecha siguiendo el modelo de la cerda de Riole, gracias a la cual Bergerac fue recuperada de los ingleses en el reinado de Carlos VI.
Aquí están los nombres de los nobles y valientes cocineros que entraron en la cerda, como los griegos en el caballo de Troya:
Salsa-agria. Cerdito-crujiente. Asado-en-brasa. Dulce-bocado. Mantecoso-desaliñado. Pan-remojado. Tragón. Barriga-gorda. Escoge-ave. Mandíbula-de-regaliz. Machaca-mortero. Tarro-de-mostaza. Cerdo-en-escabeche. Chupa-salsa. Menudillos-de-cerdo. Salsa-golpeada. Pata-de-cerdo. Cara-picada. Caldo-de-gallo. Mezcolanza. Gallimaufry. Salsa-chapucera.
Todos estos nobles cocineros llevaban en su escudo de armas, en campo de gules, un pincho de mechar de sinople, cargado con un chevrón de plata.
Manteca, manteca-de-cerdo. Pellizca-manteca. Arrebata-manteca. Mordisquea-manteca. Cima-de-manteca. Roemanteca. Hurta-manteca. Escoge-manteca. Raspa-manteca. Manteca-gorda. Guarda-manteca. Muerde-manteca.
Gaillard (por síncopa) nacido cerca de Rambouillet. El nombre de dicho doctor culinario era Gaillardlard, del mismo modo que se dice idólatra por idolólatra.
Manteca-dura. Corta-manteca. Desperdicia-manteca. Vigila-manteca. Pica-manteca. Ojea-manteca. Manteca-dulce. Manteca-delicada. Pesa-manteca. Come-manteca. Manteca-fresca. Engulle-manteca. Traga-manteca. Manteca-rancia. Ojo-manteca. Atrapa-manteca.
Nombres desconocidos entre los marranos y judíos.
Huevero. Sediento. Olla-de-gachas. Escoge-ensalada. Restos-de-cocina. Chupa-plato. Asa-tocino. Agrio. Garganta-salada. Piel-de-conejo. Guarda-grasa. Preparador-de-caracoles. Bocadillo-delicado. Berro. Vendedor-de-sopas. Hacedor-de-pasteles. Raspa-nabo. Barriga-de-sopa. Sartén-de-pudín. Trébede. Escoge-lomo. Bebedor. Monsieur Ragout. Chupa-jugo. Salsa-de-mostaza. Rompe-cazuela. Macarrón. Salsa-de-claret. Raspa-olla. Hacedor-de-brochetas. Traga-caldo.
Olfatea-camisa. Luego fue sacado de la cocina y trasladado a la práctica de cámara, al servicio del noble Cardenal Caza-venados.
Asado-podrido. Garganta-de-cerdo. Cola-de-zorro. Trapo-de-platos. Lomo. Matamoscas. Guarda-sebo. Ensarta-cordero. Viejo Canoso. Atizador-de-fuego. Friedor-de-buñuelos. Barriga-áspera. Pillicock. Herrero-de-carne. Salsa-de-azafrán. Herramienta-larga. Tripón. Gallo-erguido. Pincha-orgullo. Tuzzy-mussy. Hocico-cortado. Pincha-madama. Forro-de-chaqueta. Cara-sucia. Pricket. Traga-bebida.
Mondam, que inventó primero la salsa de madama, y por ese descubrimiento fue así llamado en el dialecto franco-escocés.
Gachas. Desaliñado. Comedor-de-platos. Babas-en-la-barbilla. Traga-jarras. Buen hombre Cabeza-de-ganso. Olla-de-espuma. Vendedor-de-obleas. Mastica-nabo. Tripón. Traga-bocados. Bolsa-de-pudín. Enjuaga-olla. Cara-escorbútica. Matador-de-cerdos. Derrama-bebida.
Roberto. Inventó la salsa de Roberto, tan buena y necesaria para conejos asados, patos, cerdo fresco, huevos escalfados, pescado salado y mil otros platos semejantes.
Anguila-fría. Sartén. Hocico-grande. Espino. Hombre-de-masa. Chupa-dedo. Cabracho. Doctor-de-salsas. Delicia. Barriga-quejumbrosa. Desperdicia-mantequilla. Caja-de-salsas. Bolsa-de-limosnas. Caga-calzones. Todo-cuatro. Prueba-todo. Brazuelo-grueso. Chifladura. Mercader-de-sobras. Tom T—d. Asa-asados. Hombre-de-provisiones. Corteza-mohosa. Chica-boquiabierta. Hashee. Apresurado. Menudillos-de-ternera. Friega-paladar. Arenque-rojo. Calzones-de-cuero. Tina-de-salazón. Pastel-de-queso.
Todos estos nobles cocineros entraron en la cerda, alegres, animosos, sanos, vivaces, viejos zorros en las travesuras, y listos para luchar con bravura. Fray Juan, blandiendo de vez en cuando su enorme cimitarra, cerraba la retaguardia y atrancaba dos veces las puertas por dentro.



