Gargantúa y Pantagruel · François Rabelais

Capítulo 1.XXX.

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Cómo Ulrico Gallet fue enviado a Picrochole.

Redactadas, firmadas y selladas las cartas, Gargantúa dispuso que Ulrico Gallet, maestro de las solicitudes, hombre muy sabio y prudente, cuya sensatez y buen juicio había probado en varios asuntos difíciles y debatidos, fuera ante Picrochole para exponer lo que se había resuelto entre ellos. A la misma hora partió el buen Gallet y, tras cruzar el vado, preguntó al molinero que vivía allí en qué estado se encontraba Picrochole; quien le respondió que sus soldados no le habían dejado ni gallo ni gallina, que se habían retirado y encerrado en la roca Clermond, y que no le aconsejaba avanzar más por temor a los exploradores, pues estaban sumamente furiosos. Lo cual creyó fácilmente, y por ello pasó la noche con el molinero.

A la mañana siguiente fue con un trompetero a la puerta del castillo y pidió a los guardias que le permitieran hablar con el rey sobre un asunto que le concernía. Al comunicarle estas palabras al rey, éste no consintió de ningún modo en que abrieran la puerta; pero, subiendo a lo alto del baluarte, dijo al embajador: ¿Qué noticias traes, qué tienes que decir? Entonces el embajador comenzó a hablar de la siguiente manera.