Gargantúa y Pantagruel · François Rabelais
Capítulo 3.XLV.—Cómo Panurgo pide consejo a Triboulet
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Capítulo 3.XLVI.—Cómo Pantagruel y Panurgo interpretan de manera diferente las palabras de Triboulet
Capítulo 3.XLVII.—Cómo Pantagruel y Panurgo resolvieron hacer una visita al Oráculo de la Santa Botella
Capítulo 3.XLVIII.—Cómo Gargantúa muestra que los hijos no deben casarse sin el conocimiento y consejo especial de sus padres y madres
Capítulo 3.XLIX.—Cómo Pantagruel se preparó para embarcarse; y de la hierba llamada Pantagruelion
Capítulo 3.L.—Cómo debe prepararse y trabajarse el famoso Pantagruelion
Capítulo 3.LI.—Por qué se llama Pantagruelion, y de sus admirables virtudes
Capítulo 3.LII.—Cómo cierta clase de Pantagruelion es de tal naturaleza que el fuego no puede consumirla
EL CUARTO LIBRO.
Prefacio del Traductor
Epístola Dedicatoria del Autor
Prólogo del Autor
Capítulo 4.I.—Cómo Pantagruel se embarcó para visitar el oráculo de Bacbuc, alias la Santa Botella
Capítulo 4.II.—Cómo Pantagruel compró muchas rarezas en la isla de Medamothy
Capítulo 4.III.—Cómo Pantagruel recibió una carta de su padre Gargantúa, y del extraño modo de recibir noticias rápidas de lugares muy distantes
Capítulo 4.IV.—Cómo Pantagruel escribió a su padre Gargantúa y le envió varias curiosidades
Capítulo 4.V.—Cómo Pantagruel encontró un barco con pasajeros que regresaban de la Tierra de las Linternas
Capítulo 4.VI.—Cómo, terminada la refriega, Panurgo regateó uno de los carneros de Dingdong
Capítulo 4.VII.—Que si lo lees, verás cómo Panurgo negoció con Dingdong
Capítulo 4.VIII.—Cómo Panurgo hizo que Dingdong y sus carneros se ahogaran en el mar
Capítulo 4.IX.—Cómo Pantagruel llegó a la isla de Ennasin, y de las extrañas maneras de parentesco en ese país
Capítulo 4.X.—Cómo Pantagruel desembarcó en la isla de Chely, donde vio al rey San Panigón
Capítulo 4.XI.—Por qué a los monjes les gusta estar en las cocinas
Capítulo 4.XII.—Cómo Pantagruel pasó por la tierra de los Leguleyos, y de la extraña manera de vivir entre los alguaciles
Capítulo 4.XIII.—Cómo, al igual que el maestro Francisco Villón, el señor de Basche elogió a sus sirvientes
Capítulo 4.XIV.—Relato adicional de los alguaciles apaleados en la casa de Basche
Capítulo 4.XV.—Cómo la antigua costumbre en las bodas es renovada por el alguacil
Capítulo 4.XVI.—Cómo Fray Juan puso a prueba la naturaleza de los alguaciles
Capítulo 4.XVII.—Cómo Pantagruel llegó a las islas de Tohu y Bohu; y de la extraña muerte de Narigón, el tragador de molinos de viento
Capítulo 4.XVIII.—Cómo Pantagruel se encontró con una gran tormenta en el mar
Capítulo 4.XIX.—Qué semblantes pusieron Panurgo y Fray Juan durante la tormenta
Capítulo 4.XX.—Cómo los pilotos estaban abandonando sus barcos en el mayor apuro del temporal
Capítulo 4.XXI.—Continuación de la tormenta, con un breve discurso sobre el tema de hacer testamentos en el mar
Capítulo 4.XXII.—Fin de la tormenta
Capítulo 4.XXIII.—Cómo Panurgo se mostró buen compañero cuando pasó la tormenta
Capítulo 4.XXIV.—Cómo se dijo que Panurgo había tenido miedo sin razón durante la tormenta
Capítulo 4.XXV.—Cómo, tras la tormenta, Pantagruel desembarcó en las islas de los Macreones
Capítulo 4.XXVI.—Cómo el buen Macrobio nos relató la morada y muerte de los héroes
Capítulo 4.XXVII.—Discurso de Pantagruel sobre la muerte de las almas heroicas; y de los terribles prodigios que ocurrieron antes de la muerte del difunto señor de Langey
Capítulo 4.XXVIII.—Cómo Pantagruel relató una historia muy triste sobre la muerte de los héroes
Capítulo 4.XXIX.—Cómo Pantagruel navegó junto a la Isla de los Furtivos, donde reinaba Carnaval
Capítulo 4.XXX.—Cómo Carnaval es diseccionado y descrito por Xenómanes
Capítulo 4.XXXI.—Partes exteriores de Carnaval diseccionadas
Capítulo 4.XXXII.—Continuación del semblante de Carnaval
Capítulo 4.XXXIII.—Cómo Pantagruel descubrió un monstruoso fisetérido, o remolino, cerca de la Isla Salvaje
Capítulo 4.XXXIV.—Cómo el monstruoso fisetérido fue muerto por Pantagruel
Capítulo 4.XXXV.—Cómo Pantagruel desembarcó en la Isla Salvaje, antigua morada de los Androllas
Capítulo 4.XXXVI.—Cómo los salvajes Androllas tendieron una emboscada a Pantagruel
Capítulo 4.XXXVII.—Cómo Pantagruel mandó llamar al coronel Machaca-androlla y al coronel Corta-morcilla; con un discurso digno de ser escuchado sobre los nombres de lugares y personas
Capítulo 4.XXXVIII.—Cómo los androllas no deben ser menospreciados por los hombres
Capítulo 4.XXXIX.—Cómo Fray Juan se unió a los cocineros para luchar contra los androllas
Capítulo 4.XL.—Cómo Fray Juan preparó la cerda; y de los valientes cocineros que entraron en ella
Capítulo 4.XLI.—Cómo Pantagruel rompió las rodillas de los androllas
Capítulo 4.XLII.—Cómo Pantagruel sostuvo una negociación con Niphleseth, reina de los androllas
Capítulo 4.XLIII.—Cómo Pantagruel entró en la isla de Ruach
Capítulo 4.XLIV.—Cómo una llovizna calma un viento fuerte
Capítulo 4.XLV.—Cómo Pantagruel desembarcó en la isla de Papa-Higuera
Capítulo 4.XLVI.—Cómo un diablillo fue engañado por un labrador de Papa-Higuera
Capítulo 4.XLVII.—Cómo el diablo fue engañado por una anciana de Papa-Higuera
Capítulo 4.XLVIII.—Cómo Pantagruel desembarcó en la isla de Papimania
Capítulo 4.XLIX.—Cómo Homenas, obispo de Papimania, nos mostró las decretales Uranopetas
Capítulo 4.L.—Cómo Homenas nos mostró el arquetipo, o representación de un papa
Capítulo 4.LI.—Conversación de sobremesa en alabanza de las decretales
Capítulo 4.LII.—Continuación de los milagros causados por las decretales
Capítulo 4.LIII.—Cómo, por virtud de las decretales, el oro es sutilmente extraído de Francia hacia Roma
Capítulo 4.LIV.—Cómo Homenas dio a Pantagruel unas peras buen-cristiano
Capítulo 4.LV.—Cómo Pantagruel, estando en el mar, escuchó varias palabras descongeladas
Capítulo 4.LVI.—Cómo entre las palabras congeladas Pantagruel encontró algunas extrañas
Capítulo 4.LVII.—Cómo Pantagruel desembarcó en la morada de Gaster, el primer maestro en artes del mundo
Capítulo 4.LVIII.—Cómo, en la corte del maestro de ingenio, Pantagruel detestó a los Engastrimitas y a los Gastrolatras
Capítulo 4.LIX.—De la ridícula estatua Manduce; y cómo y qué sacrifican los Gastrolatras a su dios ventripotente
Capítulo 4.LX.—Qué sacrificaban los Gastrolatras a su dios en los días de pescado entreverado
Capítulo 4.LXI.—Cómo Gaster inventó medios para obtener y conservar el grano
Capítulo 4.LXII.—Cómo Gaster inventó un arte para evitar ser herido o tocado por balas de cañón
Capítulo 4.LXIII.—Cómo Pantagruel se quedó dormido cerca de la isla de Chaneph, y de los problemas propuestos para resolver al despertar
Capítulo 4.LXIV.—Cómo Pantagruel no dio respuesta a los problemas
Capítulo 4.LXV.—Cómo Pantagruel pasó el tiempo con sus sirvientes
Capítulo 4.LXVI.—Cómo, por orden de Pantagruel, se saludó a las Musas cerca de la isla de Ganabim
Capítulo 4.LXVII.—Cómo Panurgo se ensució de miedo; y del enorme gato Rodilardo, que tomó por un diablillo
EL QUINTO LIBRO.
Prólogo del Autor
Capítulo 5.I.—Cómo Pantagruel llegó a la Isla de las Campanas, y del ruido que escuchamos
Capítulo 5.II.—Cómo la Isla de las Campanas había sido habitada por los Siticinos, que se convirtieron en aves
Capítulo 5.III.—Cómo sólo hay un papagayo en la Isla de las Campanas
Capítulo 5.IV.—Cómo todas las aves de la Isla de las Campanas eran viajeras
Capítulo 5.V.—De los caballeros mudos de la Isla de las Campanas
Capítulo 5.VI.—Cómo se engordan las aves en la Isla de las Campanas
Capítulo 5.VII.—Cómo Panurgo relató al maestro Aedituus la fábula del caballo y el asno
Capítulo 5.VIII.—Cómo, con mucho esfuerzo, logramos ver al papagayo
Capítulo 5.IX.—Cómo llegamos a la isla de las Herramientas
Capítulo 5.X.—Cómo Pantagruel llegó a la isla de los Afiladores
Capítulo 5.XI.—Cómo pasamos por la puerta habitada por Gripe-men-all, archiduque de los Gatos de Ley con Pelaje
Capítulo 5.XII.—Cómo Gripe-men-all nos propuso un acertijo
Capítulo 5.XIII.—Cómo Panurgo resolvió el acertijo de Gripe-men-all
Capítulo 5.XIV.—Cómo los Gatos de Ley con Pelaje viven de la corrupción
Capítulo 5.XV.—Cómo Fray Juan habla de erradicar a los Gatos de Ley con Pelaje
Capítulo 5.XVI.—Cómo Pantagruel llegó a la isla de los Apedefers, o Ignorantes, con largas garras y patas torcidas, y de terribles aventuras y monstruos allí
Capítulo 5.XVII.—Cómo seguimos adelante, y cómo Panurgo estuvo a punto de ser asesinado
Capítulo 5.XVIII.—Cómo nuestros barcos encallaron, y fuimos auxiliados por algunas personas sujetas a la reina Quimera (qui tenoient de la Quinte)
Capítulo 5.XIX.—Cómo llegamos al reino de Quimera o Entelequia
Capítulo 5.XX.—Cómo la Quintaesencia curaba a los enfermos con una canción
Capítulo 5.XXI.—Cómo la reina pasaba el tiempo después de la comida
Capítulo 5.XXII.—Cómo se ocupaban los oficiales de la reina Quimera; y cómo dicha señora nos retuvo entre sus extractores
Capítulo 5.XXIII.—Cómo servían a la reina en la comida, y de su manera de comer
Capítulo 5.XXIV.—Cómo hubo un baile a modo de torneo, al que asistió la reina Quimera
Capítulo 5.XXV.—Cómo lucharon las treinta y dos personas en el baile
Capítulo 5.XXVI.—Cómo llegamos a la isla de las Odas, donde los caminos suben y bajan
Capítulo 5.XXVII.—Cómo llegamos a la isla de las Sandalias; y del orden de los Frailes Semicorchea
Capítulo 5.XXVIII.—Cómo Panurgo hizo muchas preguntas a un Fraile Semicorchea, y sólo recibió respuestas en monosílabos
Capítulo 5.XXIX.—Cómo a Epistemon no le gustó la institución de la Cuaresma
Capítulo 5.XXX.—Cómo llegamos a la tierra del Satén
Capítulo 5.XXXI.—Cómo en la tierra de Satín vimos a Rumor, quien tenía una escuela de testimonios
Capítulo 5.XXXII.—Cómo avistamos la Tierra de los Faroles
Capítulo 5.XXXIII.—Cómo desembarcamos en el puerto de los Licnobios y llegamos a la Tierra de los Faroles
Capítulo 5.XXXIV.—Cómo llegamos al Oráculo de la Botella
Capítulo 5.XXXV.—Cómo descendimos bajo tierra para llegar al Templo de la Santa Botella, y cómo Chinon es la ciudad más antigua del mundo
Capítulo 5.XXXVI.—Cómo bajamos los escalones tetrádicos, y del temor de Panurgo
Capítulo 5.XXXVII.—Cómo las puertas del templo se abrieron por sí solas de manera maravillosa
Capítulo 5.XXXVIII.—Del admirable pavimento del templo
Capítulo 5.XXXIX.—Cómo vimos al ejército de Baco formado en orden de batalla en un mosaico
Capítulo 5.XL.—Cómo la batalla en la que el buen Baco derrotó a los indios fue representada en un mosaico
Capítulo 5.XLI.—Cómo el templo fue iluminado con una lámpara maravillosa
Capítulo 5.XLII.—Cómo la sacerdotisa Bacbuc nos mostró una fuente fantástica en el templo, y cómo el agua de la fuente tenía sabor a vino, según la imaginación de quienes la bebían
Capítulo 5.XLIII.—Cómo la sacerdotisa Bacbuc preparó a Panurgo para recibir la palabra de la Botella
Capítulo 5.XLIV.—Cómo Bacbuc, la gran sacerdotisa, llevó a Panurgo ante la Santa Botella
Capítulo 5.XLV.—Cómo Bacbuc explicó la palabra de la Diosa-Botella



