Hamlet · William Shakespeare
ESCENA IV
Capítulo 15 de 80 · 1 min de lectura
CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento
POLONIO.—Señor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en extremo contentos.
CLAUDIO.—Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.
POLONIO.—¡Oh! sí, ¿no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor, que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de Dios y el de mi rey; y si ese talento mío no ha perdido enteramente aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos, pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del príncipe.
CLAUDIO.—Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.
POLONIO.—Será bien que deis primero audiencia á los embajadores: mi informe servirá de postres a este gran festín.
CLAUDIO.—Tú mismo puedes ir á cumplimentarlos é introducirlos. (Vase Polonio.) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera de la indisposición de tu hijo.
GERTRUDIS.—¡Ah! yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su padre y nuestro acelerado casamiento.
CLAUDIO.—Yo sabré examinarle.



