Cartas a Lucilio · Seneca

Carta 28: Sobre viajar como remedio para el descontento

Capítulo 28 de 124 · 1 min de lectura

1. ¿Acaso crees que solo tú has tenido esta experiencia? ¿Te sorprende, como si fuera algo nuevo, que después de tan largos viajes y tantos cambios de escenario no hayas logrado sacudir la tristeza y pesadez de tu ánimo? Necesitas un cambio de alma más que un cambio de clima. Aunque cruces vastos espacios de mar, y aunque, como señala nuestro Virgilio,

Tierras y ciudades quedan atrás,

tus defectos te seguirán adondequiera que viajes.

2. Sócrates hizo la misma observación a quien se quejaba; dijo: “¿Por qué te asombras de que viajar por el mundo no te ayude, si siempre te llevas contigo mismo? La razón que te impulsa a vagar siempre va tras de ti.” ¿Qué placer hay en ver nuevas tierras? ¿O en recorrer ciudades y lugares de interés? Todo tu ajetreo es inútil. ¿Preguntas por qué esa huida no te ayuda? Es porque huyes junto contigo mismo. Debes dejar a un lado las cargas de la mente; hasta que no lo hagas, ningún lugar te satisfará.

3. Reflexiona que tu comportamiento actual es como el de la profetisa que describe Virgilio: se excita y es impulsada a la furia, y contiene en sí misma mucha inspiración que no es suya:

La sacerdotisa delira, por si acaso logra expulsar al gran dios de su corazón.

Vagas de aquí para allá, intentando librarte de la carga que pesa sobre ti, aunque se vuelve más molesta precisamente por tu inquietud, así como en un barco la carga, cuando está quieta, no causa problemas, pero cuando se desplaza de un lado a otro, hace que la nave se incline más rápido hacia donde se ha asentado. Todo lo que haces juega en tu contra, y te lastimas a ti mismo con tu propia agitación; pues estás sacudiendo a un enfermo.