Cartas a Lucilio · Seneca
Carta 9: Sobre la filosofía y la amistad
Capítulo 9 de 124 · 4 min de lectura
1. Deseas saber si Epicuro tiene razón cuando, en una de sus cartas, reprende a quienes sostienen que el sabio es autosuficiente y, por esa razón, no necesita de la amistad. Esta es la objeción que Epicuro plantea contra Stilbón y aquellos que creen que el Sumo Bien es un alma insensible al sentimiento.
2. Nos veremos obligados a enfrentar una doble interpretación si intentamos expresar el término griego "insensibilidad" de manera resumida, en una sola palabra, traduciéndolo por la palabra latina impatientia. Porque podría entenderse en un sentido opuesto al que queremos darle. Lo que deseamos expresar es un alma que rechaza cualquier sensación de mal; pero la gente interpretará la idea como la de un alma que no puede soportar ningún mal. Considera, entonces, si no es mejor decir "un alma que no puede ser dañada" o "un alma completamente fuera del alcance del sufrimiento".
3. Existe esta diferencia entre nosotros y la otra escuela: nuestro sabio ideal siente sus problemas, pero los supera; el sabio de ellos ni siquiera los siente. Pero tanto nosotros como ellos sostenemos esta idea: que el sabio es autosuficiente. Sin embargo, desea amigos, vecinos y compañeros, por mucho que se baste a sí mismo.
4. Y observa cuán autosuficiente es; pues en ocasiones puede contentarse con una parte de sí mismo. Si pierde una mano por enfermedad o guerra, o si algún accidente le priva de uno o ambos ojos, se conformará con lo que le queda, disfrutando tanto de su cuerpo mutilado e incompleto como lo hacía cuando estaba sano. Pero aunque no añora esas partes si le faltan, prefiere no perderlas.
5. En este sentido, el sabio es autosuficiente: puede prescindir de los amigos, no que desee prescindir de ellos. Cuando digo "puede", quiero decir esto: soporta la pérdida de un amigo con ecuanimidad. Pero nunca le faltarán amigos, pues está en su propio poder reponer pronto una pérdida. Así como Fidias, si pierde una estatua, puede esculpir otra de inmediato, del mismo modo nuestro maestro en el arte de la amistad puede llenar el lugar de un amigo perdido.
6. Si preguntas cómo puede uno hacerse de un amigo rápidamente, te lo diré, siempre que estemos de acuerdo en que puedo saldar mi deuda de inmediato y dejar la cuenta en cero, al menos en lo que respecta a esta carta. Hecatón dice: "Puedo mostrarte un filtro, compuesto sin drogas, hierbas ni ningún conjuro de bruja: 'Si quieres ser amado, ama.'" Ahora bien, hay un gran placer, no solo en mantener amistades antiguas y consolidadas, sino también en iniciar y adquirir nuevas.
7. Existe la misma diferencia entre ganar un nuevo amigo y haberlo ganado ya, que entre el agricultor que siembra y el que cosecha. El filósofo Atalo solía decir: "Es más placentero hacer un amigo que conservarlo, así como es más placentero para el artista pintar que haber terminado de pintar." Cuando uno está ocupado y absorto en su trabajo, esa misma absorción proporciona gran deleite; pero cuando uno retira la mano de la obra terminada, el placer no es tan intenso. De ahí en adelante disfruta de los frutos de su arte; pero era el arte mismo lo que disfrutaba mientras pintaba. En el caso de nuestros hijos, su juventud da frutos más abundantes, pero su infancia era más dulce.
16. Podrían decir: "¿Pero qué clase de existencia tendrá el sabio si se queda sin amigos al ser arrojado a prisión, o cuando se encuentra varado en una nación extranjera, o cuando se retrasa en un largo viaje, o cuando es arrojado a una costa solitaria?" Su vida será como la de Júpiter, quien, en medio de la disolución del mundo, cuando los dioses se confunden entre sí y la Naturaleza descansa por un tiempo de su labor, puede recogerse en sí mismo y entregarse a sus propios pensamientos. De modo semejante actuará el sabio; se retirará en sí mismo y vivirá consigo mismo.
17. Mientras se le permita ordenar sus asuntos según su propio juicio, es autosuficiente—y toma esposa; es autosuficiente—y cría hijos; es autosuficiente—aunque no podría vivir si tuviera que hacerlo sin la compañía de los hombres. Son los impulsos naturales, y no sus propias necesidades egoístas, los que lo llevan a la amistad. Pues así como otras cosas tienen para nosotros un atractivo inherente, también la amistad lo tiene. Así como odiamos la soledad y anhelamos la sociedad, así como la naturaleza atrae a los hombres entre sí, también en este asunto hay un atractivo que nos hace desear la amistad.
18. Sin embargo, aunque el sabio puede amar profundamente a sus amigos, comparándolos a menudo consigo mismo y anteponiéndolos a sí mismo, todo el bien estará limitado a su propio ser, y pronunciará las palabras que dijo el mismo Stilbón, a quien Epicuro critica en su carta. Porque Stilbón, después de que su patria fue tomada y perdió a sus hijos y a su esposa, al salir solo y aun así feliz de la desolación general, respondió así a Demetrio, llamado el Asolador de Ciudades por la destrucción que causaba, cuando le preguntó si había perdido algo: "¡Llevo conmigo todos mis bienes!"
19. ¡He ahí un hombre valiente y de ánimo firme! El enemigo venció, pero Stilbón venció a su vencedor. "¡No he perdido nada!" Sí, hizo que Demetrio se preguntara si en verdad había vencido. "¡Todos mis bienes están conmigo!" En otras palabras, no consideraba como bien nada de lo que pudiera serle arrebatado.
Nos maravillamos de ciertos animales porque pueden atravesar el fuego sin sufrir daño corporal; ¡pero cuán más admirable es un hombre que ha salido ileso e indemne a través del fuego, la espada y la devastación! ¿Comprendes ahora cuán más fácil es conquistar a toda una tribu que conquistar a un solo hombre? Esta frase de Stilbón coincide con el estoicismo; el estoico también puede llevar sus bienes intactos a través de ciudades reducidas a cenizas, pues es autosuficiente. Tales son los límites que él mismo pone a su felicidad.



