Lisístrata · Aristophanes
Part 16
Capítulo 16 de 19 · 14 min de lectura
Esta frase ya hemos visto que equivalía a la nuestra «irse al diablo» o «al infierno.»
Los Megarenses eran de gusto poco delicado en sus diversiones, y sus poetas cómicos empleaban para hacerles reír medios vulgares y groseros. Esto, a pesar de que según la opinión de ARISTÓTELES (Poética, III), la comedia principió a cultivarse en Mégara.
Aristófanes indica alguno de los recursos de mala ley empleados por los poetas vulgares. En el Pluto, v. 797, vuelve a aludir a esta costumbre de arrojar a los espectadores nueces y golosinas.
La glotonería de Hércules era un tema inagotable para los cómicos griegos. En la Lisístrata, Las Aves y Las Ranas, Aristófanes la hace también objeto de sus burlas.
Lo fue en Los Acarnienses, y Aristófanes volvió a la carga en Las Fiestas de Ceres, Las Ranas, etc.
Harto asendereado quedó en Los Caballeros.
Aristófanes vuelve a citar a este Aminias en el verso 1267 de esta comedia, pero llamándole hijo de Selo; sin embargo, parece que ambas personas son una misma, porque llamábase así a todo hombre pobre y vanidoso, por concurrir estas circunstancias en Esquines, hijo de aquel.
Se ignora si era un comediante, un tabernero o un borracho.
Ateniense supersticioso.
Del nombre de un demo del Ática.
Exclamación ordinaria de Sócrates.
Filóxeno significa amigo de la hospitalidad.
Lit.: es fileliasta como nadie.
Reloj de agua, que servía para medir el tiempo concedido a los oradores y abogados para sus arengas y defensas.
Se votaba por medio de piedrecitas.
Δῆμος (Demo); κημός (urna). Demo era un hermoso joven (V. PLATÓN, Gorgias). Éupolis habla de él también en sus comedias. Las muchas inscripciones de su nombre que en las paredes se leían, atestiguaban el gran efecto que su hermosura causaba. Era costumbre escribir el nombre del ser amado en los muros, puertas y otros objetos, como ya vimos en Los Acarnienses, v. 141. En la Antología, aluden a este uso muchos epigramas. Véase uno de Petronio:
Al plantar los perales y manzanos, Grabé tu amado nombre en la corteza, Crecen ellos, se cubren de inscripciones, Y con ellos mi amor crece y se aumenta.
Este chiste ha sido imitado por Plauto y Racine:
Obtrunco gallum, furem manifestarium, Credo ædepol illi mercedem gallo pollicitos coquos, Si id palam fecisset. (Aulularia; III, 4, 10.)
Il fit couper la tête à son coq, de colère, Pour l’avoir éveillé plus tard qu’à l’ordinaire. Il disait qu’un plaideur dont l’affaire allait mal, Avait graissé la patte à ce pauvre animal. (Les Plaideurs, Acto I, esc. 1.ª)
Para condenar se trazaba sobre una tablilla cubierta de cera una línea larga.
Parodia de la Estenebea, de Eurípides.
Sobre esta costumbre véase el Pluto, v. 411 y siguientes.
Filocleón significa amigo de Cleón, porque este demagogo tenía gran partido entre la gente que constituía los tribunales, por el trióbolo que les hacía pagar.
Bdelicleón, significa que detesta a Cleón: de suerte que la lucha entre ambos personajes representa perfectamente la que entonces sostenían en Atenas el famoso demagogo Cleón, apoyado por el pueblo mediante el trióbolo, y el partido aristocrático.
El humo producido por la leña de higuera es, según el Escoliasta, de los más irritantes y molestos, lo cual pinta bien el carácter intratable de Filocleón. Además, en el hecho de mencionar esa especie de combustible, hay una alusión a los sicofantas o delatores, nombre en cuya composición entra la raíz del de higuera.
Καπνίας. Este sobrenombre se le dio a Ecfántides, poeta cómico contemporáneo de Cratino, por la oscuridad de su estilo y el embrollo de sus argumentos.
Ateniense de mala fama, condenado muchas veces. Parece que después de la representación de Las Avispas, llegó a ser uno de los treinta tiranos.
Sin condenarle.
Día de mercado.
Parodia del episodio del Cíclope en la Odisea, Canto IX. Con este asunto se compusieron varios dramas satíricos, de los cuales solo se ha conservado El Cíclope de Eurípides, cuya primera traducción al castellano estamos publicando en El Ateneo de Vitoria.
Expresión proverbial para indicar personas que disputan sobre cualquier necedad. Del texto de Aristófanes puede deducirse tal vez que el célebre cuento de Demóstenes del litigio sobre la sombra del asno no fue invención del elocuente orador, bastante posterior al poeta.
Es decir, su herencia.
Ciudad de Tracia, que por influencia de Brásidas se rebeló contra Atenas, uno o dos años antes de la representación de Las Avispas. Los atenienses la sitiaron y la desmantelaron para que no volviese a inquietarles en lo sucesivo (V. TUCÍDIDES, IV, 120, 130, 131; V, 18, 32).
Antiguo poeta trágico, que floreció en 512 antes de Jesucristo. Para elogiarle Aristófanes forja la enorme palabra ἀρχαιομελισιδωνοφρυνιχήρατα.
Alusión al traje con que van a presentarse los jueces.
Aldea del Ática.
General ateniense que mandó la escuadra enviada a Sicilia en auxilio de los Leontinos (TUCÍDIDES, III, 86). Fue reemplazado por Sófocles y Pitodoro, y tuvo que dar cuenta de su conducta. La intención de Aristófanes es la de revelar las infames calumnias con que Cleón perseguía a sus enemigos políticos.
Alusión a la provisión ordinaria de los soldados. (V. Los Acarnienses.)
Como aún no ha amanecido, los niños les preceden con linternas.
Es decir: intentas un imposible.
El hecho a que alude Aristófanes es el siguiente: Los atenienses, aliados de los milesios, atacaron a Samos y establecieron en ella el gobierno democrático. Los de Samos, para sacudir el yugo de Atenas, entraron en negociaciones secretas con los persas, que fueron reveladas por un tal Caristión. Los atenienses se apoderaron de la ciudad y destruyeron sus murallas (V. TUCÍD., I, 115, 592; DIOD. SIC., XII, 27, 199; PLUT., Vida de Pericles.)
Quizá aluda a Cleón, que murió el año siguiente delante de Anfípolis.
Es decir, el suicidio, arrojándose al mar. Hele, al atravesar los aires sobre el vellocino de oro, se espantó del ruido de las olas al atravesar el mar, y cayó en el estrecho que recibió el nombre de Helesponto. Hay en el texto una alusión a Píndaro.
Tomado del Teseo de Eurípides. Estas palabras las decían los jóvenes enviados a servir de pasto al Minotauro, entre los cuales se hallaba Hipólito, hijo de Teseo.
Este apóstrofe se dirige al saco donde había de llevar a su casa, de regreso del tribunal, los víveres comprados con su salario de juez.
En las Suplicantes de Esquilo (v. 779) hay una imprecación idéntica que Aristófanes parece parodiar:
Μέλας γενοίμαν καπνός.
Proxénides y el hijo de Selo (Esquines) eran dos hábiles charlatanes capaces con su locuacidad de salir de los trances más apurados.
Hay una laguna en el texto, que se ha tratado de llenar con una frase cuya traducción es «porque dices sin rebozo la verdad sobre las naves.»
Para emitir su voto.
Alusión a la Hécuba de Eurípides, donde la madre de Héctor recuerda el día en que Ulises penetró en Troya como espía.
El Escoliasta cree que Aristófanes alude a la toma de Naxos por Pisístrato; pero es más probable que se refiera a la del tiempo de Cimón, cincuenta años antes de la representación de Las Avispas, pues así era posible la aventura de Filocleón.
Sobrenombre de Diana.
Ceres y Proserpina. La profanación de sus misterios era una de las acusaciones más frecuentes y graves en Atenas.
Adivino, amigo de Nicias, acusado de robo al erario público, orador furibundo censurado como tal por Frínico (en el Saturno), Éupolis, Teléclides y Amipsias. (V. Los Caballeros, 1085; Las Aves, 989.)
Apolo y Júpiter eran los dioses tutelares de Atenas; pero Aristófanes supone que lo es Lico, hijo de Pandión, cuya estatua se elevaba junto al sitio donde se pagaba a los jueces el trióbolo.
Lit.: nec mingam nec ventrem exonerabo cum strepitu.
Sin duda echan mano de la rama que era costumbre colgar delante de las puertas.
Nombres de amigos de Filocleón.
Véase la nota al verso 134 de Los Acarnienses.
Nombres de esclavos.
Lit.: «He oído muchas veces en el fuego los estallidos de las hojas de higuera.» Proverbio equivalente al castellano, y empleado por Bdelicleón para manifestar que no le asustan las amenazas del Coro.
Fundador de Atenas. Su cuerpo terminaba en cola de dragón, lo cual parece significar lo mucho que hizo progresar a los hombres suavizando sus costumbres, salvajes hasta él.
En vez de decir a amasar cuatro panes por quénice. Esta palabra designa una medida de capacidad y los cepos en que se aprisionaba a los esclavos.
Medio empleado para alejarlas. Virgilio hablando de las abejas (Georg. IV, 230) dice: «Fumos pretende sequaces.»
Selarcio en lugar de Selos. Véase la nota del verso 324 de esta misma comedia.
Poeta trágico, cuyos versos eran muy duros, a lo cual parece aludir la frase de Aristófanes.
General lacedemonio. Murió al año siguiente de la representación de Las Avispas en el mismo combate que Cleón.
Los lacedemonios, enemigos de los atenienses, se dejaban crecer la barba.
Lit.: «Pues aún no estás en el apio ni en el camino.» El apio servía para marcar los bordes de las sendas en los jardines. El proverbio se aplicaba a los que aún no estaban más que al principio de un grave negocio.
Las acusaciones de aspirar a la restauración de la tiranía eran frecuentes en Atenas.
Tan delicado gusto despertaba sus sospechas.
Poeta trágico, gran gastrónomo, citado en Los Acarnienses (v. 887).
Flechazo a la manía de los atenienses por los procesos.
Los demagogos y oradores.
Véase la nota al verso 106 de Los Caballeros.
El coro continúa la interrumpida frase de Filocleón.
Designábanse con el nombre de talóforos los ancianos que llevaban ramas de olivo en las grandes Panateneas, y también los que solo servían para esta función.
Este Esopo no es el célebre fabulista, sino el autor cómico muy en boga entonces.
Se reproduce el equívoco de Los Acarnienses, 470 y siguientes.
Al ser inscritos en el registro de ciudadanos, se sometía a los niños a una inspección de su sexo.
Célebre actor trágico.
Tragedia de Esquilo en que Eagro hacía el papel principal.
Costumbres de los flautistas.
Se cubría el sello con la valva de un molusco para conservarlo mejor.
Orador de mala reputación. (Véase Los Acarnienses, 710.)
El mismo citado varias veces.
Vil adulador.
Costumbre que también se observa en el Nuevo testamento.
Aristófanes alude varias veces a esta costumbre de llevar monedas en la boca.
Su salario de juez.
Ὄνος significa vasija y asno; de aquí un juego de palabras intraducibie. Literalmente traducido este pasaje, es: Tum si mihi vinum sitienti non infuderis, asinum huc adtuli vino plenum;... ille autem hians rudit et contra tuum turbinem grande et horrendum pedit.
Frase proverbial para indicar el abandono de un pleito.
Es decir, viejo estúpido.
Por el delito de homicidio.
Artaud (Comédies d’Aristophane, traduites du Grec, t. I.) formaliza esta cuenta del modo siguiente, teniendo presente que cada juez recibía tres óbolos diarios:
6000 jueces, a tres óbolos al día, hacen: 540.000 óbolos al mes.
Valiendo seis óbolos cada dracma, son: 90.000 dracmas, id.
Valiendo 100 dracmas cada mina son: 900 minas, id.
Valiendo 60 minas cada talento son: 15 talentos, id.
De suerte que cada año de 10 meses, porque los otros dos estaban cerrados los tribunales, el sueldo de los jueces asciende a: 150 talentos.
El total de las rentas ascendía a 2000 talentos, cuya décima parte son 200; y el sueldo de los jueces solo importaba 150.
Músico derrochador, que se había arruinado con sus prodigalidades.
Los συνήγοροι recibían un dracma diario cuando estaban encargados de alguna defensa. Constituían una especie de magistratura anual, compuesta de diez ciudadanos elegidos a suerte.
Algunos entienden que este número determinado está por otro indeterminado.
Demóstenes calcula también en 20.000 los habitantes de Atenas; Aristófanes en Las Junteras, v. 1127, lo hace ascender a 30.000, pero incluyendo los habitantes extranjeros.
Lit.: calostro et lac decoctum. Llamábase calostro la primera leche de las reses recién paridas.
Parodia del verso 629 de la Andrómaca de Eurípides.
Quae penem ei lumbosque fricabit.
Verso del Belerofonte de Eurípides.
RACINE (Les Plaideurs, act. II, esc. XIII) pone en boca de Leandro igual proposición:
Si pour vous, sans juger, la vie est un supplice, Si vous êtes pressé de rendre la justice, Il ne faut point sortir pour cela de chez vous: Exercez le talent, et jugez parmi nous.
De los nueve arcontes, seis se llamaban tesmotetas, y presidían los tribunales de justicia.
Exacerbado por la pesadez del abogado.
Citado en Los Acarnienses, v. 854; y en Los Caballeros, v. 1165.
Como el dracma valía seis óbolos, solía darse uno para cada dos jueces.
Si mingere velis.
Véase la nota al verso 389 de esta comedia.
Alusión a la cobardía de Cleónimo, que huyó arrojando las armas.
Nombre de una esclava.
Con el perro Labes se alude a Laques, de quien antes se ha hecho mención. Aristófanes parece acusarle de haberse dejado ganar por los sicilianos.
La trae para que sirva de balaustrada al tribunal.
Frase proverbial como la de: Ab Jove principium.
Ante las puertas de las casas se colocaban altares, columnas o conos en honor de Apolo, llamado Agieo, Ἀγυιεύς, que preside las calles.
Otras ediciones ponen la acusación en boca de Jantias.
Aristófanes observa en toda esta escena las fórmulas forenses.
Cidatene era una aldea o demo del Ática.
En otras ediciones Sosias hace el papel de heraldo.
Hay en todo esto alusiones continuas a la conducta de Laques.
El doble sentido de las palabras griegas hace que todo cuanto se dice del perro Labes pueda aplicarse a la rapacidad de Laques y a sus concusiones en Sicilia.
Cacaturum.
Sobre Tucídides y el hecho a que se alude, véase la nota a la parábasis de Los Acarnienses.
Alude a Cleón, acusador de Laques.
Habla en plural, como ante un tribunal completo.
De la tribuna. La frase de Filocleón indica que da por terminada la vista.
La de absolución. En el tribunal se colocaban dos urnas: en la que estaba delante se echaban los votos condenatorios, y en la de atrás los de la absolución.
Es decir, la de absolver.
Estas palabras las dice Bdelicleón aparte.
El coro se vuelve para recitar la parábasis.
Adivino ventrílocuo, que respondía a las consultas haciendo creer que no era él quien hablaba, sino un genio misterioso oculto en su vientre. Llegó a generalizarse su sistema hasta darse el nombre de Euríclides a sus imitadores. En tiempo de Plutarco los nombres Euricles y adivino eran ya sinónimos.
Aristófanes presentó varias de sus comedias con los nombres de los autores Filónides y Calístrato.
Esto se cree dirigido contra Éupolis.
En Los Caballeros (passim), donde tan denodada y rabiosamente atacó a Cleón, que es la fiera descrita.
Meretriz ateniense.
Lit.: illotos Lamiæ coleos, culum cameli.
Lamia, hija de Belo y Libia, fue amada por Júpiter. Juno, celosa, mató a todos los hijos de esta unión, lo cual produjo tal furor a Lamia, que se precipitaba sobre cuantos niños veía para hacerles sufrir la misma suerte que a los suyos. Júpiter le permitió tomar todas las formas que quisiera para saciar su rabia. Esta idea que los antiguos tenían de Lamia, como de un monstruo indefinido, movió quizá a Aristófanes a escogerla para representar a Cleón.
Los sofistas atacados en Las Nubes (passim).
El tribunal presidido por el Polemarca, nombre del tercer arconte, entendía en todos los negocios relativos a domiciliados y extranjeros. La cualidad de extranjero y la privación de los derechos de ciudadano que traía consigo, eran motivo de frecuentísimos pleitos en Atenas.
Se refiere a Las Nubes, cuya primera representación tuvo mala acogida.
Alusión a la batalla de Maratón.
Alusión a la frase de Leónidas, contestando al mensajero que le decía que los dardos de los persas oscurecían el sol: «Mejor, así pelearemos a la sombra.»
El paso de una lechuza, ave consagrada a Minerva, se consideraba como un augurio de victoria. La circunstancia mencionada por Aristófanes es histórica. (PLUT., Vida de Temíst., XV.)
Los atenienses se hicieron entonces dueños de las islas de Lesbos, Naxos, Paros, Samos y otras menos importantes.
Los demagogos, que gastaban las rentas del Estado en dádivas y sueldos para mantener su influencia.
El tribunal del Arconte epónimo, al que parece referirse Aristófanes, entendía de las tutelas y pleitos entre parientes.
En el Odeón, magnífico teatro construido por Pericles, donde tenían lugar los certámenes musicales, se hacían las distribuciones de harina, lo cual daba lugar a disputas que exigían la presencia de los magistrados.
El tribunal de los Once entendía en los robos cometidos de día que no excediesen de cincuenta dracmas, y de todos los de noche. Sus miembros tenían a su cargo la custodia de las prisiones y la ejecución de las sentencias de muerte. Sócrates desde su condena quedó bajo la vigilancia de los Once.
Parece referirse a los τειχοποιοί, magistrados encargados de la construcción y reparación de las murallas.
Alusión a la deshecha borrasca que desbarató la escuadra persa cerca de Artemisio.
Por el mucho calor que le va a dar el nuevo traje.
Vestidos usados por los persas, que se vendían en Sardes (Lidia) y se fabricaban en Ecbatana. Eran de mucho abrigo.
Especie de capote de pieles que servía de manta en el lecho; fabricábase en Timeta, demo del Ática.
Poeta ya citado por su glotonería y molicie. (Los Acarnienses, 64, 887; Las Avispas, 506.)
Frase que se empleaba para indicar dos cosas que braman de verse juntas. Sin duda Filocleón no tenía un aire muy elegante, a pesar de su nuevo vestido.
Los cuentos de Lamias tenían alguna semejanza con los cuentos de brujas.
Personaje desconocido.
Androcles y Clístenes son citados burlescamente para censurar la falta de acierto de que adolecían los atenienses en la elección de sus embajadores. Androcles era un mendigo esclavo, y escamoteador de bolsas, sacado a pública vergüenza en el teatro por Cratino, Ecfántides y Teléclides. Clístenes era un asqueroso bardaje, muchas veces citado.
Efudión y Ascondas se inclina a creer el escoliasta que son dos nombres fingidos por el poeta. Sin embargo, hay memoria de un Efudión vencedor en los juegos olímpicos (Olimpiada 79).
En el pancracio los atletas luchaban completamente desnudos.
Nombre de un labrador.
En la carrera de las antorchas salía vencedor el que llegaba con la suya sin apagar a la meta señalada.
Véase la nota al verso 215 de Los Acarnienses.
Era de buen tono no ponerse inmediatamente a la mesa. (Véase Ateneo, lib. IV.)
Descripción abreviada de una comida en Atenas. Para más detalles, puede verse la que hace Barthélemy (Voy. du jeune Anach., tom. III, pág. 526), basado en autores antiguos, de un gran banquete en casa de un rico ateniense.
Era costumbre cantar al fin de las comidas. Estas canciones de sobremesa se llamaban escolios; el primero que cantaba designaba a su sucesor, entregándole la rama de mirto o de laurel. Era difícil, al ser cogido de improviso, continuar la canción sin tener la especial aptitud por la cual pregunta Bdelicleón a su padre.
Antes de la división de los atenienses en cuatro clases, según su fortuna (Véanse Los Caballeros, Noticia preliminar), los ciudadanos se dividían en tres: Ribereños (Parelios), habitantes del llano (Pedianos), montañeses (Acrios o Superacrios).
Véase la nota al verso 980 de Los Acarnienses.
Parodia de Alceo.
Poetisa lacedemonia (Lisístrata, 1237) cuyos versos eran preferidos por algunos bebedores al canto de Telamón, compuesto por Píndaro. El escoliasta (en Las Avispas, 1245) dice que era de Tesalia.
Canción compuesta cuando los de Tesalia auxiliaron a los atenienses contra los Pisistrátidas.
Era frecuente al ir a comer a casa de otro llevar su ración.
Cuentecillos muy cortos que solían referirse en los banquetes. Sus personajes eran humanos y su intención política, en contraposición a las fábulas esópicas, cuya intención era filosófica, y la acción pasaba entre animales.
Recuérdese lo dicho en la nota al verso 74 de esta comedia.
Quizá por la forma especial de su peinado.
Lóculo ateniense. (Véase la nota al verso 109 de Las Nubes).
Rico arruinado.
Ciudad de Tesalia.
Penestas se llamaban unos mercenarios tesalienses: este nombre significa también pobre y miserable, pues tiene la misma raíz que penuria. Aminias no había sabido enriquecerse en su embajada.
Sobre Autómenes y sus hijos, véase la nota al verso 1281 de Los Caballeros.
Proverbio que se decía de los que habían visto frustradas sus esperanzas.
Por lo usado y raído.
Actor trágico, cuyo guardarropa fue vendido por sus acreedores.
Entra acompañado de una flautista y seguido de las personas a quienes ha maltratado.
Muchas mujeres de Dardania se dedicaban a la música.
Los antiguos encendían también antorchas en honor de sus dioses.
Se daba este nombre a las cortesanas, pues esta clase de mujeres han tenido siempre el triste privilegio de ser designadas con mil variados apelativos.
Antes citado. Filocleón pone en práctica las lecciones de su hijo.
Ceres y Proserpina, juramento ordinario de los atenienses.
Los Agoránomos.
Discípulo de Sócrates. (V. Las Nubes, 502.)
Poeta lírico, natural de Hermione, en el Peloponeso, al cual se atribuía la invención de los coros. Fue rival de Simónides.
Alusión a la palidez de Querefonte.
Título y asunto de una tragedia de Eurípides.



