Edipo Rey · Sophocles
ESCENA IV
Capítulo 6 de 42 · 1 min de lectura
EDIPO, EL MENSAJERO, EL CORO
EL CORO
¿Por qué, príncipe, por qué la reina ha salido así, cual desgarrada por un dolor amargo? Mucho tememos que su silencio anuncie desgracias sin cuento.
EDIPO
Que anuncie lo que quiera; no dejo por eso de querer conocer mi origen, por humilde que pueda ser. Llena del vano orgullo femenino, se avergüenza de mi obscuridad. Pero aunque yo no me considerase sino como el hijo feliz de la fortuna, no me creería deshonrado. Sin duda la fortuna es mi madre. Los meses y los días, creciendo conmigo, me han dado fuerza y magnitud; con semejante destino, no se me verá nunca cambiar hasta el punto de querer ignorar quién soy.
EL CORO
Si poseyéramos el arte de la adivinación; si alguna luz viniese a alumbrar nuestro espíritu, oh Citerón, lo juramos por el Olimpo, el día que luce no transcurriría sin vérsenos, agradecidos a la alegría que proporcionas a nuestros amos, celebrarte con nuestros cantos y nuestras danzas, como el conciudadano, como el nodrizo, como el padre de Edipo. ¡Apolo, dios conservador, seamos gratos a tus ojos! ¿Qué dios, hijo mío, os dio el ser? ¿Alguna hija de Febo, sorprendida en los bosques por el dios Pan, a quien seduce el apartamiento campesino? ¿Hermes, quizá? ¿O acaso os recibió Dionisos de manos de las ninfas, habitantes del Helicón, de las ninfas que son a menudo las compañeras de sus juegos?
EDIPO (Viendo al pastor que le traen.)
Sí, sin haber visto nunca a ese anciano, puedo hacer alguna conjetura; creo adivinar al pastor cuya presencia deseamos hace tiempo; su mucha edad concuerda con lo que se ha dicho y con la de este Extranjero. (Señalando al Mensajero venido de Corinto.) Reconozco, además, a los que le conducen; están a mi servicio. Pero vosotros (al Coro) que le habéis conocido antiguamente, debéis saber mejor que yo...
EL CORO
Es él, le reconocemos, estad bien seguro. Era, más que otro alguno, adepto a Layo, de quien guardaba los rebaños.
EDIPO
A vos os interrogo ante todo, habitante de Corinto: ¿ese anciano es el que queréis designar?
EL MENSAJERO
El mismo que veis.



